Acanto (Acanthus mollis)

El acanto es una planta herbácea perenne originaria de las estepas africanas y asiáticas, adaptada desde la antigüedad a la región mediterránea. Una antigua leyenda explica que Calímaco, cuando vió un ejemplar de esta planta enrrollada en un cesto como ofrenda en la tumba de una doncella, tuvo la inspiración de crear la típica ornamentación de los capiteles corintios.

Podemos dejar volar la imaginación, y pensar que es debido a esta vinculación de la planta con un estilo arquitectónico, que en nuestra ciudad la encontramos de forma abundante en entornos históricos y monumentales: en los márgenes del Paseo Arqueológico, en el interior de la Torre Gironella, en el Jardín del Ángel, en el Jardín de la Francesa, entre muchos otros, lugares en los que se han tomado las fotografias en diferentes momentos del año.

El acanto destaca por su belleza ornamental. Alcanza habitualmente una altura de entre 1 m. y 1,5 m. con hojas de color verde oscuro brillantes y lobuladas. Del largo tallo salen pequeñas hojas apiñadas, colocadas en forma de espiga con espinas blandas. La presentación de la planta, en forma de frondosa mata, se compone de múltiples hojas que pueden alcanzar los 60 cm de longitud. Florece a partir de mayo-junio.

A las hojas se les atribuyen propiedades medicinales, en forma de decocción, para las inflamaciones de boca y garganta, y también como astringente, antidiarreico y expectorante. Se utiliza en casos de diarreas, bronquitis, catarros, problemas de hígado y otros.




Grupo de acantos en la Torre Gironella, en la puerta de la reina Juana.



Grupo de acantos floridos en el Paseo Arqueológico, cerca del Portal de San Cristóbal.


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