Los buñuelos, o brunyols como también son denominados, son el postre típico de los días de Semana Santa. Consisten en una masa de pasta, generalmente hecha con agua, levadura y harina, a la que se añaden huevos, especies aromáticas como anís (matalahuga) y saliandria, y, en algunas recetas, resolios, frita en aceite, y finalmente espolvoreada con azúcar. Preparada la pasta, se deja reposar el tiempo necesario para que adquiera la consistencia precisa.

La forma del buñuelo es, generalmente, redondeada con un agujero en medio o un hoyo profundo que no le llega a atravesar, aunque cualquier forma relativamente parecida también puede considerarse un buñuelo. En las casas, los chiquillos solían entretenerse haciendo muñecos con la pasta, figuritas que también eran fritas y comidas como cualquier otra porción.

Estos postres eran también ofrecidos a las visitas, como presente típico de estos días y, en épocas en que se hacían en todas las casas, era costumbre hacer partícipes a los vecinos, en justa correspondencia a sus entregas, estableciendo una especie de competición de quien hace los mejores buñuelos. Teniendo en cuenta que, de hecho, existían tantas recetas como casas, el resultado solía ser muy dudoso.

Refiriéndose a la tradición de los buñuelos en Girona, Gibert menciona que eran pocas las famílias gerundenses que a comienzos de esta semana no hiciesen buñuelos, postres de rigor durante aquellos días, que solian comerse en cantidad desde el miércoles. Cada família tenía su receta, como especies indispensables entraban la saliandria y la matalahuga, y más tarde la gente compraba "polvos de gaseosa" para estofarlos. Y en tales días en toda la ciudad se notaba por la mañana el olor del aceite hirviendo, así como por la noche el de la cera quemada.


Bibliografia:

  • "Girona, petita històrica de la ciutat i de les seves tradicions i folklore". J. Gibert. Barcelona, 1946.


  • Los buñuelos de Semana Santa, en un grabado antiguo.


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