En las calles de Girona, hay o han habido esculturas realmente insólitas que salen realmente de la habitual temática sobre personajes históricos, imágenes religiosas o conmemoración de hechos.
Haciendo una selección entre estas esculturas atípicas, hay que hablar en primer lugar del animal más típicamente gerundense después de las moscas de san Narciso: La Leona.
Durante muchos años estuvo instalada en la calle de Calderers otra columna de piedra a la cual se encaramaba un león.
No se conoce su significado, pero se supone que podría ser una especie de reclamo del llamado "Hostal de la Leona" situadp en el mismo lugar en tiempos pasados. El caso es que una parte de la columna estaba empotrada en el suelo de la calle y esto hacía que, estirándose un poco, los chiquillos podían llegar a tocar el culo del animal.
Este rito ciudadano, tocar el culo a la leona, tenía confusos significados, mitad eróticos mitad escatológicos, pero en cualquier caso parece que era garantía que quien lo hacía, o jamás se iría de Girona o, si se iba, volvería indefectiblemente.
Aún cuando el animal representa claramente un león macho, por no se sabe qué extraños desconocimientos zoológicos, primero fué confundido con un mono (tal vez por el hecho de encaramarse ágilmente por la columna) y más tarde con una leona, como ha quedado fijado por la tradición ciudadana. Se ignora si se trataba de un animal travestido.
La estátua original, bastante dañada, se guarda en el museo de Art, mientras que una correcta reproducción en fibra de vidrio se alza cerca del lugar original de emplazamiento."...
Traducido de Llegendes i Misteris de Girona
Carles Vivó
Quaderns de la Revista de Girona,24
Diputació de Girona
Novembre 1989