El Once de septiembre, la Diada Nacional de Catalunya, conmemora la caída de Barcelona después de meses de sitio durante la Guerra de Sucesión en el año 1714, y se recuerda la consiguiente abolición de las instituciones y libertades civiles catalanas, como consecuencia de la aplicación de los Decretos de Nueva Planta.

El Parlamento de Catalunya, en el año 1980, la declaró institucionalmente como fiesta nacional. Las entidades y los partidos políticos tradicionalmente hacen ofrendas florales a los monumentos de Rafael Casanova y Josep Moragues i Mas, tanto en Barcelona como en el resto de Catalunya. Las organizaciones y grupos independentistas también presentan ofrendas en el Foso de las Moreras, donde fueron enterrados los defensores muertos durante el sitio de Barcelona. Muchos ciudadanos cuelgan banderas catalanas y estelades de los balcones. También se canta el himno nacional, Els Segadors, constituído como tal por la ley del Parlamento de Catalunya de 25 de febrero de 1993.

Historia de la Diada

Inicialmente, la conmemoración consistía en una plegaria fúnebre en la parroquia de Santa María del Mar, en Barcelona. En 1886 fué prohibida la que debia celebrar el canónigo de la seo de Vic, Jaume Collell, para evitar que se convirtiese en un mítin catalanista. La de 1923, aún cuando el acto fué criticado por los catalanistas republicanos por su carácter religioso, se la considera verdaderamente la primera conmemoración de la caída de Barcelona y los luchadores que murieron defendiendo las libertades catalanas con un contenido que superaba el ámbito estrictamente cultural o histórico.

En 1888, coincidiendo con la inauguración de la Exposición Universal de Barcelona, se inauguró el monumento a Rafael de Casanova, que se convertiría en el punto de referencia de los actos reivindicativos. En 1892 se recuperó la idea de acto de recuerdo a los muertos en batalla, pero esta vez con más denúncia a los ataques del centralismo.

En el año 1894, además de los oficios religiosos habituales, se hicieron las primeras ofrendas florales al monumento. Estos actos provocaron que las autoridades siguiesen de cerca las acividades y en 1896 fué secuestrado el número especial que el periódico Lo Regionalista dedicaba a la Diada.

La primera manifestación verdaderamente reivindicativa delante del monumento a Rafael de Casanova se produjo en 1901, convocada por Lluís Marsans i Sola y las asociaciones Catalunya i Avant, Lo Sometent, Lo Renaixement, Los Montanyenchs, La Falç y Lo Tràngul. Después de ofrecer una corona de flores se produjeron enfrentamientos con la policia, con un resultado de 30 detenidos, entre ellos, el futuro escritor Josep Maria Folch i Torres. Dos de los detenidos, Lluís Manau y Josep Soronelles, fundarían La Reixa, sociedad de ayuda a los presos catalanistas y que se adherió a la Unió Catalanista. El día 15 el presidente de la Unió, Manuel Folguera i Duran, convocó una manifestación de protesta por las detenciones que reunió unas 12.000 personas.


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