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Gato doméstico (Felis silvestris catus)
Conjuntamente con los perros, forman los animales de compañía más asociados al ser humano, con quien conviven desde hace unos 9.500 años. Los nombres actuales más generalizados (gato, cat, chat, gatto, etcétera) derivan del bajo latín cattus, palabra que hacía referencia especialmente a los gatos salvajes en contraposición a los gatos domésticos que, en latín, eran denominados felis.
No se conoce exactamente cual fué la primera cultura que lo domesticó, apesar de que se suele asociar con los antiguos egipcios, los asirios o alguna cultura predecesora, a partir del gato salvaje africano. Se han descubierto restos de domesticación de Felis silvestris en Chipre que datan de hace unos 9.500 años. Los egipcios empezaron a domesticarlos hacia el año 4.000 aC. para mantener ratas y ratones fuera de sus graneros. Para los egipcios, eran animales sagrados y, como tales, el castigo por matar uno era la muerte. La diosa Bastet era representada con cabeza de gato. Cuando un gato moría, a veces, se le solía momificar.
Durante la Edad Media, se pensaba que eran familiares de las brujas, y a veces se les quemaba vivos o se les lanzaba desde la parte más alta de edificios durante las festividades. En el mundo occidental es común la creencia de asociar el gato negro a la mala suerte, a pesar de que hay excepciones com el Reino Unido. Se dió el caso de culpar a los gatos de transmitir la peste bubónica, por lo que fueron exterminados en masa en pueblos y ciudades, contribuyendo así a que es multiplicase la población de ratas, los auténticos propagadores de la plaga.
Fotografia obtenida en el Museo Egipcio de Turín, de una vitrina con momias de gatos y objetos con figura de felino.
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 Diosa egípcia Bastet, en forma de gato. Museo de Estambul (Wikipedia).

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