Premios y distinciones.

El general Álvarez dispuso que se mencionase en el Diario de Gerona del 25 de septiembre de 1809 a Teresa Balaguer, viuda de Francisco Balaguer, correo que fué de la Junta, muerto en combate; a Isabel Pi, soltera; a Esperanza Llorens y a María Plajas, jefe de ellas perteneciente a la Compañía de Santa Bárbara, por su comportamiento el día 19 de septiembre de 1809.

Por el Real Decreto de 3 de enero de 1910, los defensores de Girona gozaban de la nobleza personal, honor que también fué concedido a las heroínas de la Compañía, y por el Real Decreto de 14 de septiembre del mismo año se las otorgó el uso de la Cruz de los Sitios, de la medida y figura de la de Malta. En atención a los méritos de Magdalena Bivern, por R. D. de 24 de septiembre de 1814 le fué concedida una pensión anual de 200 ducados y el uso de la Cruz creada para los defensores de la ciudad.

Antonia Gelabert, Antonia Costa, Gertrudis Camps i Roger, Francisca Cullel, María Vidal, Francisca Barnés y Francisca Artigas, de la Compañía, fueron distinguidas con el uso de la mencionada Cruz. A Margarida Sunyer se le expidió un diploma para el uso de la Cruz. Francisca Artigas fué premiada con una pensión de seis reales diarios y el uso del distintivo de sargento. Por R.O. de 24 de junio de 1816 fué premiada María Ángela Bivern i Puig con una pensión anual de 250 ducados y la utilización de la Cruz de los Sitios.

Personajes de la Compañía.

Lucía Jonama de Fitz-Gerald. Era natural de La Bisbal de Empordà, hija del comerciante gerundense José Joanama. El historiador Emilio Grahit i Papell explica en "Reseña histórica de los Sitios de Gerona en 1808 y 1809" que cuando era jove oyó explicar con mucho entusiasmo a un veterano de la guerra que, pasando Lucía Joanama por uno de los lugares en los que diversos soldados franceses, durante la suspensión del fuego concertada para tratar la capitulación de Girona, ofrecían víveres a los hambrientos soldados gerundenses, reprobó a los que aceptaban el ofrecimiento, y que, habiéndose acercado a ella un oficial francés con una cesta de comestibles, la rechazó, diciendo que no quería nada de los enemigos, ni tan siquiera comida.

María Ángela Bivern i Puig. Era natural de Girona. De su fortuna personal pagó el alistamiento de un soldado que sirvió en la Cruzada Gerundense, dado que ella no podía pertenecer al cuerpo armado.

Acaba la Guerra de la Independencia, fué recibida por el rey Fernando VII cuando éste visitó Girona el 24 de marzo de 1814, en su calidad de ex-comandanta de la Compañía de Santa Bárbara y, dicen los testimonios, que la besó cuatro veces en la mano, dos en la calle de Ballesterías y otras dos durante la recepción celebrada en los salones de Casa Carles.

El túmulo.

Cuando fué dictada la Real Orden de 28 de julio de 1817 que ordenaba celebrar en adelante un solemne aniversario en la iglesia de San Félix en memoria de los que habían muerto durante la defensa de Girona, los comisionados hicieron construir un túmulo, estableciendo que en cada una de las cuatro caras se colocasen trofeos y atributos correspondientes a la clase que debía figurar: la primera para los eclesiásticos, la segunda para los militares, la tercera para los paisanos, y la cuarta para las "heroínas generosas".

La de la Compañía de Santa Bárbara presentaba una Fama con una bandera en la que se indicaba "Zelo y Patriotismo", y una lápida con la siguiente octava:

Las cenizas de un sexo delicado,
Que al rigor de la guerra ofreció el pecho
Con zelo y patriotismo acrisolado
A eternizarse tienen gran derecho.
Sea por todo el orbe publicado
Su brio, intrepidez y su despecho;
Pues si por su patria muertas fueron,
Toda gloria y honor se merecieron".

Mausoleo del general Álvarez de Castro, en la iglesia de San Félix, situado delante del de las Heroínas de Santa Bárbara.



Mausoleo de la Compañía de Santa Bárbara.

El monumento funerario.

Las damas gerundenses, cuan se conmemoró el primer centenario de los sitios de 1808 y 1809, constituyeron una Junta que, el 5 de diciembre de 1909 celebró una reunió en el Ayuntamiento, en la que se acordó elegir la Junta de Damas encargadas de verificar los trabajos de construcción de un monumento funerario que guardase los restos de algunas heroínas, Junta que el 14 del mismo mes quedó constituída:

Presidenta honoraria, Infanta Isabel; Presidenta efectiva, Dolores de Puig de Foxà; Vicepresidentas: Consuelo Pagès de Batlle, Cruz Posada de Bivern y Adela de Pastors de Llobet; Tesorera, Pilar de Pastors, víuda de Rigau; Vice-tesorera: Pilar de Foxà de Llobet; Secretaria: Dolors Armet, víuda de Capellà; Vice-secretaria: Paulina Valentí.

Para recaudar fondos para la construcción del monumento, se recurrió, com era costumbre en estos casos, a la celebración de funciones, conciertos y a abrir una suscripción popular. El 24 de abril de 1910 se organizó la primera función, que tuvo lugar en el Teatro Principal, hoy Teatro Municipal. El 24 de mayo siguiente, el Trío Barcelona formado por los artistas Perelló, Vives y Raventós, dieron un concierto en el Coliseo Imperial, del que se destinó el 50 per ciento de la recaudación a la suscripción del monumento. El 11 de diciembre, también en el Coliseo Imperial, se dió otro concierto, en esta ocasión por la música del Regimiento de Infantería de Asia, de guarnición en la ciudad, y otro el 6 de enero de 1922.

El 13 de mayo de 1916, la Junta de Damas publicó un "Homenaje a la Compañía de Santa Bárbara" y abrió un concurso para llevar a cabo la construcción del monumento en la capilla de San Narciso de la iglesia parroquial de San Félix. Según las bases debía tener la doble consideración de ser un elemento conmemorativo y también depósito de las cenizas de las homenajeadas. El importe del monumento no podía sobrepasar las 5.000 pesetas. El jurado estuvo formado por Juan Llimona, Francisco X. Montsalvatje, Manuel Almeda, Félix Azúa y Rafael Masó i Valentí. El anuncio del concurso era de fecha 30 de abril, firmando por la Junta Dolores de Foxà, presidenta, y Dolors Armet viuda de Capellà, secretaria, y el plazo de presentación finalizaba el 30 de junio de 1916.

"Las heroínas de Santa Bárbara". Óleo de Martí Alsina, propiedad de la Diputación de Girona.

El 5 de noviembre de 1920, acabada la función cívico-religiosa anual en honor de los defensores de Girona, tuvo lugar la colocación de la primera piedra del monumento funerario en el lugar que debía ocupar, delante el del general Álvarez. Fué bendecida por el vicario general Dr. José Matas y se levantó acta firmada por las autoridades y la Junta de Damas.

El 17 de noviembre, doce días más tarde, la Junta encargó la construcción a los hermanos Oslé, autores del proyecto escogido.

El 15 de marzo de 1924, el gobernador civil y militar recibía la notícia telegráfica de que el Estado concedía la subvención de 15.000 pesetas para la construcción del monumento. Dos días más tarde el Ayuntamiento acordaba agradecer la subvención. El 30 de marzo la Diputación Provincial de Girona donó 500 pesetas a la suscripción que se había abierto.

El 13 de febrero de 1925 en la sesión celebrada por el Ayuntamiento se acordó realizar las obras de cimentación para el emplazamiento del monumento. El 24 de marzo del mismo año, la Junta de Damas dirigió una circular a las maestras de la província rogando que despertasen la admiración de los escolares hacia las heroínas, y las invitaba a aportar donaciones para el monumento.

El 4 de junio de 1925 con toda solemnidad tuvo lugar la inauguración del monumento sepulcral, monumento formado por tres cuerpos: el basamento en el que hay la cruz simbolizando el cristianismo y a los dos lados hojas de roble y laurel, formando coronas. En medio, la estátua que representa Girona. En el extremo del segundo cuerpo, los símbolos de la abnegación y de la fe. En el centro de los pilares sirve de motivo ornamental la palma del martirio. El tercer cuerpo está formado por un suntuoso sepulcro, en cada uno de los ángulos del cual aparecen la Purísima Concepción, San Narciso, Santa Bárbara y Santa Eulalia, es decir, los nombres de las cuatro escuadristas que ostentaron el mando de la Compañía. También hay la figura yacente de una de las comandantas amortajada con la bandera.

En el mausoleo aparecen grabadas con letras doradas las siguientes inscripciones: "En el año de gracia de 1925 SS. MM. los reyes D. Alfonso y Dª Victoria Eugenia depositaron en este mausoleo las cenizas de aquellas heroicas mujeres que formando la Compañía de Santa Bárbara en el glorioso Sitio en 1809 ayudaron a tejer para Gerona la corona de la inmortalidad". "La Junta de Damas presidida por Dª Dolores de Puig de Foxà con la fe y voluntad que caraterizan a la mujer de nuestra raza llevó a cabo la erección de este monumento para admiración y ejemplo de las generaciones venideras". La primera lápida fué colocada antes de la llegada del rey.

En un tren especial procedente de Barcelona llegó a Girona el rey Alfonso XIII, acompañado por el presidente interino del Directorio Militar, marqués de Magaz, el capitán general de la región, Barrera, los ayudantes de ambos, José Ferrer, Manuel Rosell, Cayetano de Reyna y Rafael Fernández, el del rey Juan Vigori, el duque de Miranda, el secretario del rey marqués de Torres Mendoza, el caballero mayor, marqués de Torneros, el inspector de los reales palacios, Azúa, el marqués de Foronda, el conde de Urgell, el jefe de Estado Mayor, Luis Guzmán de Villoria, el rector de la Universidad de Barcelona, Martínez Vargas, y otras personalidades.

El rey, junto con el alcalde Federico Bassols i Costa, ocupó un landó que los condujo a la iglesia de San Félix a inaugurar el monumento. El rey entró bajo palio a los compases de la marcha real ejecutada al órgano.

El rey visitó el cuerpo incorrupto de San Narciso, ante el cual rezó, y después destapó el velo que cubria el mausoleo. Dentro de la urna el rector de San Félix, Jaime Mundet, colocó los restos de una heroína. El rey firmó el acta que se levantó del acontecimiento.

La Junta de Damas regaló al rey una arqueta construída por el artesano gerundense Adolfo Fargnoli, que contenía dos libros: uno era un diario de los sitios de Girona de 1808 y 1809, y el otro de las notícias históricas de San Narciso, patrón de la ciudad.

En la plaza del Vino se levantó un arco de triunfo con la inscripción: "La Igualdad Familiar Gerundense a S.M. el Rey" y en el extremo de la calle Nueva otre que rezaba "Los asilados a S.M.". En la estación, además de todas las autoridades y personas invitadas, se encontraba el general Berenguer al frente de los Somatenes.

El tren real llegó a las once y diez minutos. El Alcalde dió la bienvenida al rey en nombre de la ciudad en el vestíbulo que estaba adornado. Acabada la inauguración del mausoleo, el rey acompañado de su séquito salió en coche a las doce y media hacia Palafrugell para inaugurar las nuevas escuelas de la población empordanesa. Por la tarde pasó el tren que conducía al rey y acompañantes; en Girona bajaron las autoridades provinciales y locales.

El 11 de julio la Comisión Municipal permanente acordó abonar 2.000 pesetas a la Junta de Damas para saldar los gastos producidos con motivo de la construcción e inauguración del monumento a las heroínas.


Bibliografia

  • "La Compañia de Santa Bárbara de Gerona", Josep Grahit i Grau. 1959.


  • El rey Alfonso XIII. c. 1914.
    Library of Congress. (Wikipedia)

    Back-Index