Interior de la nave de San Pedro de Galligants.
Fotografía: Fèlix Xunclà i Tubert.


Exterior de San Pedro de Galligants.


Detalle de uno de los capiteles del claustro románico de La Catedral.


Porches de las Ferreries Velles.


Detalle de la estátua yacente de la condesa Ermesenda, obra de Guillem Morell (1385). Catedral de Girona.


Ramon Berenguer I y su mujer Almodis adquieren Carcasona de Guillem Ramon de Cerdaña y su esposa Adelaida (1067). (Miniatura del Liber Feudorum Maior, Arxivo de la Corona de Aragón. Imagen procedente de www.mcu.es


Muro exterior de la Torre Gironella.


Porches d'en Rosés y la Cort Reial.


Genealogía de Ramon Berenguer II.


Plano de la catedral con indicación de los elementos que corresponden a las murallas del siglo IX, y los elementos de los siglos XI-XIII.


Claustro de la catedral. Girona, Temps de flors, 2005.
Fotografía: Fèlix Xunclà i Tubert.

Girona en el siglo XI.

Evolución del condado de Girona.

Los orígenes del condado se encuentran en la reorganización del territorio que se llevó a cabo después que en 785, la ciudad de Girona se entregase a los francos, como hemos visto en el capítulo anterior; entonces, fué nombrado conde de Girona un noble de orígen godo de nombre Rostan. Este primitivo condado de Girona comprendía desde el mar Mediterráno hasta el Montseny y la Tordera por la parte de poniente, y las montañas de Osona o las Guillerias por el noroeste, incluyendo los pagi de Besalú y Empúries, una extensión de poco más de 2.000 km2, con una población de entre diez y doce mil habitantes alrededor del año 1000. Esta organización, de hecho, se remontaba a los tiempos visigóticos, y seguramente debía coincidir con los territorios rurales del antiguo municipio romano.

Esta demarcación estaba dividida en "termes" (castra) que eran administrados desde los castillos encomendados a "vicarios" o veguers, por delegación del conde; los territorios de jurisdicción eclesiástica gozaban de inmunidad i estaban fuera de la autoridad pública. Esta estructura organizativa se mantuvo hasta los sucesos del siglo XI, momento en el que algunas famílias vicariales escaparon del control condal, y se convirtieron en señoríos independientes. Dos terceras partes del territori se desmenuzaron en treinta jurisdicciones gobernadas desde los castillos termenados, bajo unas quince famílias, como los vizcondes de Cabrera y Cardona, o las señoriales de los Sesagudes-Montseny, Hostoles, Cerviá-Bastons, Peratallada, Sobreportes, Pals, Cartellá, etc. que, aún estando sujetas a los condes por el juramento de fidelidad y de homenaje, actuaban en sus pequeños estados con total independencia. ("Girona comtal i feudal", AA.VV., mencionado en la bibliografía). En cambio, opuesto a esta micronización del territorio, las instituciones ecleciásticas se mantuvieron e incluso aumentaron sus territorios, destacando por encima de todas el obispado de Girona.

El dominio franco

Después de Rostan, fué conde de Girona Odilón, a partir del 801 o tal vez el 811. Haci el 813 o antes, el pagus (territorios rurales) de Empúries se separó de Girona, para convertirse eb condado bajo el gobierno de Ermengario. El 817, el condado de Girona, conjuntamente con el de Narbona, el de Rosellón, el de Barcelona y el de Empúries, se integraron en la Marca de Septimánia. Muerto Odilón ( hacia el 812 o el 817), el conde Berá de Barcelona fué nombrado también conde de Girona; el 820, Berá fué destituido de todos sus cargos por Luis el Piadoso; entonces, el condado de Girona, juntamente con el de Barcelona, pasó a Rampón (820-825), y a su muerte, a Bernardo de Septimánia, el cual fué destituido por Luis el Piadoso el 832. Entonces, todos los condados situados al sur de los Pirineos, excepto el condado de Urgell y el condado de Cerdaña, quedaron bajo dominio de Berenguer de Tolosa; a su muerte (835), Bernardo de Septimánia recuperó el poder siendo nombrado conde de Tolosa, Narbona, Girona y Barcelona.

En 844, a causa de su rebelión contra Carlos el Calvo, Bernardo de Septimánia fué ejecutado en Tolosa; como consecuencia, el condado de Girona pasó a Sunifredo de Urgell-Cerdaña, quien también había sido nombrado conde de Barcelona. Después que, en 848, Sunifredo fuese asesinado por hombres leales a Guillermo de Septimánia, hijo de Bernardo de Septimánia, el condado de Girona fué gobernado por un conde llamado Wifredo, quien lo debió regir desde el 848 hasta el 853. Según parece, entre los años 862 y 870, el conde de Girona fué Otger; el año 870, Carlos el Calvo investió conde de Girona Bernardo de Gótia, también conde de Barcelona, Rosellón y Narbona. Destituido Bernardo de Gótia por su revuelta, el 878, Luis el Tartamudo concedió el condado de Girona a Wifredo I (Wifredo el Piloso). A partir de este momento, el condado de Girona ya estuvo siempre unido al de Barcelona.

La separación de Besalú

El pagus de Besalú había formado parte del condado de Girona hasta que Wifredo el Piloso nombró su hermano Radulfo, conde de Besalú, con la condición de que, a su muerte, el condado pasaría a los descendientes de Wifredo I.

El comte Suñer I de Barcelona, Girona y Osona, hijo de Wifredo el Piloso, debió enfrentarse a su hermano el conde Miró II de Cerdaña quien, como hijo superviviente mayor, pretendía obtener la herencia Barcelona; la disputa se resolvió con un acuerdo por el cual Suñer obtenía el reconocimiento de Miró, a cambio de cederle el Ripollés, incluído hasta entonces en el condado de Osona. Los conflictos entre los dos hermanos reaparecieron al poco tiempo; en una fecha incierta -entre el 913 y el 920-, murió el conde Radulfo I de Besalú, hermano de Wifredo el Piloso; entonces, Miró, presionando con sus derechos sobre Barcelona, Girona y Osona, se impusó, y Besalú, aún habiendo sido tradicionalmente un pagus del condado de Girona, fué vinculado al condado de Cerdaña.

Después de la separación de Besalú, el condado de Girona quedó configurado por el límite con el condado de Empúries, por debajo de Banyoles y el castillo de Finestres, hacia las Guilleries, sin la Plana d'en Bas, y, por el actual límite del obispado de Vic (por les límites de Susqueda, Osor, San Hilario Sacalm, Joanet y Espinelves) hasta la collada de San Marsal, por los límites de Arbúcies y del castillo de Montsoriu, con Breda, Hostalric, Tordera y el castillo de Montpalau y con sus parróquias hasta Arenys de Mar.

A pesar de estar unido siempre al condado de Barcelona desde finales del siglo IX, el condado de Girona tuvo una entidad prppia visible en la existencia de vizcondes de Girona y en la acuñación de moneda propia. La expressión condado de Girona se mantuvo viva hasta el siglo XIII, cuando fué substituída por la de veguería de Girona. Inicialmente, el cargo de veguer tenía la misión de asistir al obispo en la observación de la paz y tregua. Durante la segunda mitad del siglo XII y a lo largo del XIII, las cortes fueron definiendo y ampliando el concepto de veguería y de veguer, que a finales de este período ya era de ámbito territorial.

Condes de Girona

  • Rostan (785-801 o 811)
  • Odilón (801 o 811-812 o 817)
  • Berá (812 o 817-820)
  • Rampón (820-825)
  • Bernardo de Septimánia (826-832)
  • Berenguer de Tolosa (832-835)
  • Bernardo de Septimánia (835-844)
  • Sunifredo de Urgell-Cerdanya (844-848)
  • Wifredo I de Girona (848-853? o 862?)
  • Odalrico (852?-858?)
  • Humfrido (858?-862?)
  • Otger (862-870)
  • Bernardo de Gótia (870-878)
  • Wifredo I (Wifredo el Piloso) (878-897)

  • El año 1351, el rey Pedro el Ceremonioso, al nombrar su heredero Juan I, le otorgó el título de Duque de Girona, elevando el condado a ducado, el cual abrazaba territorios de los condados de Girona, Besalú, Empúries y Osona, instituyendo así el título de Príncipe de Girona que, por tanto, viene de la Corona de Aragón.

    El 19 de febrero de 1416, el rey Fernando I de Antequera, consideró que el título de duque era insuficiente, y lo elevó erigiendo el Principado de Girona.


    La condesa Ermesenda

    Ermesenda de Carcasona (hacia 975 - Girona, 1058), hijaa del conde Rogerio I de Carcasona y de Adelaida de Gavaldá, esposa del conde de Barcelona Ramón Borrell, tubo un papel destacadísimo en la política catalana del siglo XI, sobretodo después de la muerte de su marido el 1019. A su lado, participó en la dirección de los asuntos condales, en la presidencia de asambleas y tribunales y en campañas militares, como las de Al-Andalus. Muerto el marido, continuó dirigiendo la política del condadot, primero como tutora de su hijo Berenguer Ramon I hasta su mayoría de edad (1015-1023). Luchó entonces contra el conde de Empúries y, más tarde, contra su propio hijo por conservar el poder. Cuando éste murió, en 1035, Ermesenda fué otra vez tutora, esta vez de su nieto Ramón Berenguer I (1035-1041), porqué su madre, Guisla de Llusá, había perdido los derechos sobre el gobierno condal a raíz de la boda con el vizconde de Barcelona, Udalardo II. A partir de 1053 luchó con Ramón Berenguer I, que había sido excomulgado a causa de la boda con Almodis de la Marca y que se encontraba en una situación difícil ante Mir Geriberto y la nobleza revolucionada.

    Durante las regencias de Ermesenda, la aristocracia inició el proceso de feudalización de Cataluña enfrentándose a los príncepes y a la Iglésia. Emresenda fué apoyada por consejeros como Gombau de Besora, el juez Poncio Bonfill Marc y su senescal Amat Elderic de Oris. También ayudaron los prelados partidarios de la reforma gregoriana como el Abad Oliba, obispo de Vic y abad de Ripoll y Cuixá, o su germà Pedro Roger de Carcasona, obispo de Girona. Ermesenda tuvo una relación muy estrecha con la Iglésia catalana de la época, especialmente con la catedral de Girona. De acuerdo con su marido, donó en el año 1015 cien onzas de oro para la construcción de las paredes y la cubierta de la nueva catedral románica, dotó la seo con tierras de su propiedad situadas en el llano del Mercadal y cedió su palacio, situado entre la catedral y las murallas, para edificar les dependencias de la canónica. También animó las fundaciones del monesterio femenino de San Daniel de Girona y el masculino de Sant Feliu de Guíxols. En su testamento, hizoimportantes donaciones a Roma.

    El sepulcro románic de Ermesenda de Carcasona, que se conserva en la catedral de Girona, es uno de los lugares más antiguos en los que se ven los palos rojos sobre fondo dorado del escudo condal de Barcelona. Éste estaba recubierto por otre, gótico, ordenado por Pedro el Ceremonioso (siglo XIV). Se puede ver en una capilla de la catedral, a la derecha de la nave. En el sepulcro hay también una estátua de Ermesenda yacente, esculpida por Guillermo de Morell en el siglo XIV.


    Almodis, condesa de Girona.

    Hija del conde occitano Bernardo I de la Marca y de Amelia de Rasés, hermana de Lucía de la Marca casada con el conde Artau I de Pallars Sobirá, hacia el 1014 se casó con Guillermo III de Arlés, boda que posteriormente fué anulada por la juventud de Almodis. Posteriormente, hacia el 1020, se casó con Poncio III de Tolosa del qual se obtuvo el divorcio el 1052. De este matrimonio tuvo el infante Guillermo IV de Tolosa (1044-1093), conde de Tolosa. Estando casada con Poncio III, el conde de Barcelona Ramón Berenguer I la raptó y la convirtió en la su tercera esposa el año 1052. De este matrimonio nacieron la infanta Inés de Barcelona (aprox. 1056-1071), casada el 1070 con el conde Guigues VII de Albon, el infante Ramón Berenguer II (1053-1082), conde de Barcelona, su hermano -probablemente gemelo- el infante Berenguer Ramón II (1053-1097), conde de Barcelona, y la infanta Sancha de Barcelona (aprox. 1076-1095), casada hacia el 1069 con Guillermo I de Cerdaña, conde de Cerdaña y Berga

    El nacimiento de los gemelos Ramón Berenguer y Berenguer Ramón provocaría más adelante el enfrentamiento con el heredero Pedro Ramón, hijo del anterior matrimonio del conde Ramón Berenguer y la condesa Elisabet de Nimes. Después de muchos años de conflictos con la abuela, la condesa Ermesenda, en el año 1057 se puso fin al contencioso sobre el condado de Girona; el conde Ramón Berenguer cedió a su esposa Almodis este condado, conjuntamente con la ciudad, el castillo de Gironella, con sus torres y fortificaciones, y los castillos del condado, además del obispado de Girona. En consecuencia, los vizcondes, magnates en possesión de señorios y el obispo de Girona rindieron homenaje a la nueva condesa de Girona. Así lo testifica el Juramento de fidelidad a Almodis por el castillo de Sobreportes de Girona (1057), mencionado en "Girona comtal i feudal" (ver bibliografía):

    "En el armario de Girona -sac L.- hay la carta sacramental hecha por Arnau, hijo de Garsendis, a Almodis, condesa e hija de la condesa Amélia, en la cual promete fidelidad por el condado de Girona y sus honores, por su castillo de Sobreporta de Girona con sus torres y el castillo de Estela, de los cuales promete devolver la potestad cuando la condesa se lo pida".

    (Arxivo de la Corona de Aragón, "Llibre de les Mulasses", pág. 663)

    De la misma fuente documental extraemos la Donación del condado de Girona a Almodis (2 de noviembre de 1057):

    "...Dono tibi Almodis comitatu Gerundensem totum cum integro cum omnibus suis pertinentiis et cum dominicaturas et ipsam civitatem quae dicitur Gerundam cum suo castro de Gerundella et cum omnibus turris et muris et edificiis quae in predicta civitate sunt et erunt. Et dono tibi etiam omnia castra castella et fortedas quae in predicto comitato sunt. Dono etiam tibi episcopatum Sancta Maria Sedis Gerunda cum omnibus suis pertinentiis..."

    (Arxivo de la Corona de Aragón, "Liber Feudorum Maior", doc. 489)

    Como explica Santiago Sobrequés en Els grans comtes de Barcelona la condesa actuó siempre con preponderáncia, tal como lo demuestra la redacción, en tiempos de Almodis, de los documentos de la corte siempre por duplicado, con un ejemplar para el conde y otro para la condesa; además, en los papeles oficiales, Almodis hacía que siempre la mencionasen, ignorando a menudo el primogénito Pedro Ramon. Seguramente, el odio del primogénito hacia la condesa se exacerbó después de ver como la compleja, y laboriosa adquisición de los condados de Carcasona y Rasés se había hecho con el único propósito, de constituir un dominio propio para Ramón Berenguer Cabeza de Estopa, hijo de Almodis de la Marca. Pedro Ramón asesinó la condesa en el palacio condal de Barcelona; a raí de su crimen, el primogénito fué desposeído de los derechos sucesorios, y el 1072-73, el papa Gregorio VII le condenó al exilio y a redimirse luchando contra los infieles, en combate contra los cuales, el ex-heredero de Barcelona murió en al-Ándalus.

    Después de todo este asunto, Ramón Berenguer I tomó la decisión de dejar sus dominios en co-gobierno a sus dos hijos habidos de Almodis de la Marca, Ramón Berenguer II llamado Cabeza de Estopa i Berenguer Ramón II, los cuales, probablemente gemelos, habín de regir Barcelona, Girona y Osona en absoluto condominio y plena igualdad, de tal manera que, según se había establecido, si alguien juraba fidelidad a uno de los dos condes de Barcelona, la tenía que jurar también al otro. Las posteriores disensiones entre los dos hermanos debilitaron considerablemente el poder condal; además, el co-gobierno anunciaba una futura división del dominio barcelonés, inevitable si los dos condes hubiesen tenido descendencia.


    Ramon Berenguer, el Cabeza de Estopa.

    El hijo de Ramón Berenguer I i la condesa Almodis era conocido, parece, con este sobrenombre debido a su abundante y rojiza cabellera. Las relaciones con su hermano, Berenguer Ramón II, fueron siempre tensas, e intentó disputarle la herencia. Según el testamento del padre, los dos hermanos habían de gobernar conjuntamente los condados, pero la situación real, ya desde el moment de la ejecución de las previsiones testamentarias, el 1076, hizo evidente que la coexistencia sería complicada. Los diversos documentos de reparto de los condados de Girona y Barcelona, la división de la jurisdicción o el acuerdode residir seis mesos, de forma alternada, en los dos palacios condales, hablan de disensions que ni la intervención del legado del papa Gregorio VII, Amat de Olorón (finales del 1077) pudieron apaciguar. El pontífice escribió el 1079 al obispo de Girona pidiéndole que actuase, conjuntamente con los abades de Ripoll, Sant Cugat y Sant Ponç de Tomeres, para poner fin a las discordias condales. A causa de ello en el mismo año los dos hermanos es repartieron los dominios y las propiedades; por ejemplo, en lo que se refiere a Girona, a Ramon Berenguer le correspondía la mitad de la ciudad, desde la Gironella a Sobreportes, y el resto del circuido quedaba para su hermano.

    Hacia el 1077 Berenguer Ramon II realizó una expedición a Múrcia, en ayuda del rey sarraceno de Sevilla contra los de Toledo, Valencia, Granada y Málaga, que contaban con la ayuda de Alfonso VI de Castilla. Esta expedición resultó un fracaso. Posteriormentelos condados de Barcelona y de Urgell y la ciudad de Lleida lucharon contra el rey sarraceno de Zaragoza y a consecuencia de elloel peligro islámico retrocedió, tanto por Lleida, donde la colonización cristiana llegó hasta Sidamon y Torregrossa, como por la actual Conca de Barberá, donde en 1079 ya estaba repoblada la Espluga de Francolí.

    Con ocasión de la preparación de una expedición fallida en 1081, el Cid, enemistado con su rey Alfonso VI de Castilla, fué a Barcelona y ofreció su colaboración, que no fué aceptada; entonces se peleó con un sobrino de los condes y le hirió. Seguidamente pasó al servicio de los reyes sarracenos de Zaragoza, mientras que el rey de Lleida se apoyó en los navarro-aragoneses primero y en los condes de Barcelona después. Esto enfrentó Berenguer Ramón con el Cid en los alrededores de Almenar en el verano de 1082. El primero fué derrotado y cayó prisionero. Un vez liberado, debió sentirse frustrado y esto empeoró, aún más, su carácter.

    El 5 de diciembre del mencionado año de 1082, Cabeza de Estopa se dirigía de Barcelona a Girona, y al pasar por un lugar boscoso y solitario, cerca de Gualba, al pie del Montseny, conocido después como la Percha del Astor, fué asesinado por unos desconocidos, que tal vez fuesen sus mismos acompañantes. El cadáver fué echado a un estanque, después llamado Gorg del Comte, i allí fué descubierto por el astor que llevaba la víctima, según reza la leyenda, que habría guiado a los que le buscaban.

    La leyenda sigue diciendo que, rescatado el cadáver del conde, lo transportaron a la seo gerundense, donde fué enterrado. Durante todo el trayecto, el ave siguió el traslado de los restos de su amo, hasta que, llegados a la Catedral, en el momento en que éste era depositado en la tumba, el astor cayó muerto. En su memoria se esculpió una imagne en la parte interior de la puerta de acceso al Museo de la Catedral. La tumba del Cabeza de Estopa está situada al lado del altar mayor de la seo de Girona.

    La voz popular acusó en aquel momento a su hermano como instigador del asesinato, motivo por el cual Ramón Berenguer II es conocido como el Fratricida. Estas sospechas fueron la causa de graves perturbaciones que se produjeron, y que la nobleza feudal aprovechó para avanzar en el proceso de feudalización. La debilidad del poder condal queda evidente, por ejemplo, en un documento de enero de 1803, en el que la condesa viuda Mahalta empeñó al senescal Guillermo Ramón todas las franquícias y los usáticos y servicios que se recaudaban de los hombres libres de Sant Minat del Vallás, a cambio de 1.000 mancusos de oro("Girona comtal i feudal". Ver bibliografía).


    La Catedral románica de Girona.

    La intervención legendária del emperador Carlomagno en la liberación de la dominación musulmana de Girona, también tiene su vertiente en la construcción del inicial edificio que se convertiría en la catedral de la ciudad. Así, la leyenda menciona que Carlomagno -que dirigía personalment el sitio de la ciudad- la conquistó grácias a una intervención milagrosa: una lluvia de gotas de sangre y una gran cruz luminosa en el cielo, que hicieron que los musulmanes huyesen despavorecidos.

    LO que si está históricamente documentado, es que la incorporación de Girona a los dominios francos, comportó para la ciudad un cambio urbanístico importante, entre otros, a principios del siglo IX, la conversión del templo intramuros en catedral con la titularidad de Santa María. No hay constáncia documental que se construyese ningún edificio especial de nueva planta; muy probablemente, el viejo templo romano, edificado en el lugar, sería reconvertido para desarrollar las funciones de iglésia episcopal.

    A principios del siglo XI, el hermano de la condesa Ermesenda, el obispo Pedro Roger, construyó una nueva catedral, un palacio episcopal y una nueva residencia para los canónigos. El templo se inició en 1015, y fue dedicado el 21 de septiembre de 1038. Las últimas investigaciones arqueológicas (importantísimos trabajos de investigación del proyecto Progress) han determinado que esta catedral inicial tenía una longitud total de 60 metros, constaba de una nave única de 14 metros de anchura exterior, con una galilea con capilla alta en la entrada de poniente, y dos campanarios (uno de ellos, actualmente visible, es la llamada Torre de Carlomagno). Este edificio se mantuvo hasta principios del siglo XIV en que se evidenció su insuficiencia. De esta construcción inicial aún quedan la Torre de Carlomagno (usada como contrafuerte para la nave gótica), el claustro, los subterráneos de la catedral y la sacristía (hoy capilla).

    (Más información)


    Bibliografia

    - Història de Girona. Dirección, Lluís Costa Fernández. Ateneu d'Acció Cultural (ADAC), 1990. ISBN 84-922386-1-5.

    - Ermessenda de Carcassona o el poder del viudatge. Martí Aurell. Ciclo "Girona a l'abast, VIII". Editado por Bell-lloc del Pla. ISBN 84-404-7571-3

    - La catedral de Girona; redescobrir la seu romànica. P. Freixas, J.M. Nolla, Ll. Palahí, J. Sagrera, M. Sureda. Proyecto Progress. Ayuntamiento de Girona, 2000. ISBN 84-86837-91-X

    - La catedral de Girona; redescobrir la seu romànica. Marc Sureda. Edicions Aldeasa, 2005. ISBN 84-8003-874-8.

    - Girona comtal i feudal. J. Canal, E. Canal, J. M. Nolla, J. Sagrera. Quaderns d'Història de Girona, 1996. ISBN 84-86812-57-7


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