Detalle de la fachada principal de la iglesia de San Félix, una de las obras artísticas más importantes del siglo XVII. |
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La Girona del siglo XVII (I). La situación de la ciudad. El entorno histórico. En esta época, Girona, urbanísticamente, no presentaba demasiados cambios desde la época bajo-medieval; estaba completamente amurallada y dividida por el rio Oñar en el sector llamado de la Ciudad -el más poblado(1)- y el del Mercadal; al norte, los burgos de San Félix y de San Pedro de Galligants, y más allá, fuera muralla, los barrios de Pedret y del Puente Mayor. Al sur, quedaba el barrio del Carmen.
Gráfica de la población en la Girona del siglo XVII. Bautismos en la Parroquia de San Félix. Índice 1600-04 = 100. (Datos extraídos de "Girona al segle XVII")A este movimiento regresivo contribuyeron, simultáneamente, diversos factores: caída de las actividades comerciales y artesanales, la grave carestía de 1629-1631, la suspensión de la llegada de gentes de la otra parte de los Pirineos, la profunda crisis de 1640-1660 consecuencia de la Guerra de los Segadores, y la gran peste de 1650, que ha sido considerada la de mayor intensidad después de la famosa Peste Negra de 1348. El bache demográfico provocado por esta pandémia, que en situaciones más favorables se hubiese llenado con quince años de repoblación forastera, tardó más de setenta años en recuperarse. En base a los datos que Busquets y Simon exponen en Girona al segle XVII, y Castells en Els segles XVI i XVI, en 1631, momento a partir del cual se inicia la caída, había en Girona 1.292 fuegos laicos y 204 eclesiásticos, aproximadamente unos 6.000 habitantes, nivel de población ligeramente inferior a los máximos del siglo anterior y al inicio del XVII; en 1639 1.183 fuegos, y en 1651, los fuegos laicos habían bajado hasta 884, después de dos años de calamidades: en veinte años se había producido un decrecimiento del 31,5 por ciento. Durante el último tercio del siglo, a diferencia de otras comarcas y ciudades de Catalunya, tal com se ha expuesto en el apartado anterior, las guerras frustaron la recuperación (2). Por otra parte, el carácter militar y defensivo que adoptó la ciudad obstaculizó notablemente los progresos de la sociedad civil. La caída económica El último tercio del siglo XVI en Girona se caracterizó por una notable actividad en la construcción del Estudio General en la plaza de Santo Domingo, el ensanche de la plaza de las Coles o la construcción de grandes residencias, aún cuando se apreciaban síntomas de que la base productiva y financiera de la ciudad estaba entrando en una grave crisis (3).
Fachada de la iglesia de San Martín Sacosta, encomendada a la congregación de los jesuitas.La ciudad, con 6.000 habitantes, tenía tres parroquias; la Catedral, San Félix y el Mercadal. También había la pequeña parroquia del barrio de San Pedro, que utilizaba la iglesia de San Nicolás, y la de Santa Eulalia Sacosta -denominada popularmente de Santa Lucia-. El total de clérigos y frailes en la ciudad sobrepasaba los 500; un 10% de los habitantes de la ciudad eran eclesiásticos. En la Girona del siglo XVII había diez conventos de hombres y cuatro de mujeres, cifra que aumentó con la llegada de las órdenes de nueva fundación, jesuitas y capuchinos en 1581, agustinos en 1584, Carmen descalzo en 1591 y de San Francisco de Paula -los mínimos- en 1611. En cuant a las órdenes femeninas, solamente hubo una de nueva fundación, las capuchinas, en 1630, en la subida del Rey Martín donde se encuentran aún. La Guerra de Separación 1640-1659 dividió la Iglesia catalana; mientras que el papa Urbano VII mantuvo una posición de neutralidad, los eclesiásticos del país tenían posiciones opuestas: los obispos eran partidarios de la fidelidad a Felipe V, y no reconocieron al rey de Francia, mientras que los canónigos y muchos religiosos, se manifestaron a favor de la separación. Muchos incluso cogieron las armas contra el enemigo. La cultura Como mencionan Busquets y Simon, la mejor época de la universidad gerundense corresponde a finales del siglo XVI y todo el XVII; en el año 1561 se inició la construcción del Estudio General, -el edificio de "las Águilas"- cerca de la Puerta Rufina, y en 1572 se abrieron las clases de la parte acabada del edificio. Disponer de esta institución ya venía de lejos; el municipio ya lo había solicitado a Alfonso el Magnánimo, pero el privilegio real que concedía Universidad a Girona, de 1446, no es se pudo poner en marcha en el siglo XV debido a la guerra civil catalana, la inestabilidad que sufría la ciudad, y la crisis económica. Finalmente, en 1605, Girona consiguió la bula pontificia que confirmaba el privilegio real.
El diseño inicial de la fachada barroca de la catedral fué obra del tracista Josep de la Concepció, un carmelita descalzo de muy buena reputación en la España del siglo XVII (8). El obispo de Girona Severo Tomás Auter encaregó la obra al arquitecto Francisco Puig, después que éste, el 24 de junio de 1680, ganase el concurso de ideas correspondiente. Poco después de haberse realizado la elección, el 12 de agosto, presentaron una nueva traza, firmada por el barcelonés Miquel Llavina, circunstáncia que abrió un debate en el seno del capítulo, entre los partidarios de uno y otro diseño. Finalmente escogieron el de Llavina, lo cual no impidió que ratificasen a Puig como arquitecto de las obras. El nombre de Llavina quedaría eclipsado más tarde por el de Pedro Costa, autor de las fases construídas el siglo XVIII. Entre las construcciones civiles de la época destaca el puente cubierto de arco rebajado del palacio de los Agullana, de 1631, obra del mestro de casas y picapedrero Felipe Regí, y el nuevo hospital de Santa Catalina, iniciado en 1666, después del derribo del anterior fuera murallas, en 1654. Los templos conventuales, casi todos desaparecidos, aún góticos, coexistían con los de nueva construcción: la iglesia de San José del Carmen descalzp, en 1691, el nuevo Carmen calzado, en la subida de San Martín, de 1653, el de la Mercè y el nuevo de Santa Clara, dentro del Mercadal. Notas (2) - J. Busquets y A. Simon, en "Girona al segle XVII mencionan que En opinión, expresada alrededor de 1680, por el cronista Jeroni de Real, "querer volver la guerra por estas partes y que la dicha ciudad quiere obrar como tiene acostumbrado en servicio de su monarquía, un año otro y otro, y no es razón se le atenúen las fuerzas de manera que venga a ser como una naranja sin jugo. Y, al finalizar la centúria, Girona se hubo convertido en una ciudad arruinada, en el sentido literal de la palabra. En el Consejo General celebrado el mes de agosto de 1700, los consejeros se lamentaban "por ser tan notoria la falta de casas en esta ciutat por calquier família de todos estados". Volver al texto (3) - J. Busquets y A. Simon, en "Girona al segle XVII mencionan que [...] en la documentación municipal se repiten expresiones como "Hoy en día los tejidos, principal trato de esta ciudad, va mucho a la ruina". A finales del siglo XVI se empiezan a detectar las características de la crisis peninsular: inflación monetaria, caída de las actividades productivas y triunfo de la competencia extranjera. Volverr al texto (4) - Un memorial sobre la situación monetaria del Principado, hecho con motivo de las Cortes de 1626, comparaba Girona con Castilla, donde la inflación había destruído la economia durante el siglo XVII: [...] "No dejo de reparar en lo de la ciudad de Gerona donde se ve en el día de hoy el daño tan notable que causa esta moneda: porqué siendo esta ciudad después de Barcelona, la más poblada, más rica de gente y de grandes faldas, por donde era abundantísima y barata, la tienen los menudos en gran aprieto y muy empeñada". J. Busquets y A. Simon, a "Girona al segle XVII . Volver al texto (5) - Alrededor de 1680, el cronista Jeroni de Real se lamentaba de como [...] "ha venido esta ciudad tanto a menos por ocasión de la guerra que es lo mismo que un fuego abrasador" y, según un memorial dirigido al rey Carlos II después del sitio de 1684, a los gerundenses solamente les quedaba [...] "el valor y la vida para continuar en sacrificarlas al servicio de V.M.". En el escrito se enumeraban los diferentes donativos, contibuciones y levas con qué la ciudad había servido a la Corona desde el año 1652, el coste de todos los cuales ascendían a la enorme cantidad de 130.000 libras. J. Busquets y A. Simon, a "Girona al segle XVII . Volver al texto (6) - El primero de estos nuevos estatutos fué redactado el 21 de noviembre de 1628 entre los comisarios de la mencionada institución y el Capítulo de la Seo; del segundo, fechado el 23 de julio de 1629, dió fe Miquel Mascord, notario público de Girona y de los negocios de la Seo; el tercero, de 22 de diciembre de 1635, se encuentra recogido en el Llibre Groc de privilegios de la ciudad, del Archivo Municipal. Las disposiciones más relevantes de éste último comprendían los puntos siguientes: reducir a cuatro el número de comisarios de la Pia Almoina, estipulando al mismo tiempo que todos debían ser canónigos de la Seo; dedicar la cantidad anual de 310 libras a la financiación de los hospitales de Santa Catalina o de la Misericordia; y aumentar el número de dotaciones para doncellas pobres, pasando a quince dotes de 80 libras para muchachas nacidas en Girona y cuatro dotes de 50 libres para las forasteras. El estatuto de 1629 había convenido que "dados los grandes inconvenientes, escándalos y poca utilidad de los pobres de Jesucristo que se siguen de distribuir la dicha limosna en pan cocido en la casa de la dicha Almoina, se debían de aquí en adelante distribuir, no en pan cocido, sino en otra forma, a utilidad y uso de los Pobres, conforme las ordenanciones hechas por dicho Capítulo". J. Busquets y A. Simon, en "Girona al segle XVII . Volver al texto (7) - La nueva fachada de San Félix fué diseñada por el maestro Lázaro Cisterna, picapedrero del barrio de Pedret, el mismo que edificó la fachada hecha para los jesuitas en San Martín Sacosta, de 1606 a 1610, que se parece a la anterior, por la forma del retablo, pero es más horizontal y ornamentada, con frontón roto, en medio del cual hay un relieve del santo a caballo. J. Busquets y A. Simon, en "Girona al segle XVII . Volver al texto (8) - Este carmelita descalzo nació en Valls en 1626, pero se ignoran sus orígenes familiares. Según la investigadora Carmen Narváez, historiadora sabadellense, en su tesis doctoral leída en noviembre de 2000 en la UAB, hacia el 1655 ya fué nombrado tracista -una especie de arquitecto técnico y diseñador- de los carmelitas descalzos en Catalunya, un hecho muy sorprendente si tenemos en cuenta su juventud y que, hasta entonces, solamente había proyectado unas cuantas obras menores, como el portal del convento de San José, de Barcelona (actual mercado de la Boqueria). A partir del nombramiento, su firma aparece en múltiples proyectos, tanto en Catalunya como en el resto del Estado español. Trabajó principalmente para su orden, pero también aceptó encargos de señores u obispos, como fué el caso de la Seo de Girona. Volver al texto Bibliografía - Els segles XVI i XVII. L'Església i la cultura a l'època moderna, de Joan Busquets i Dalmau, en Història de Girona. Dirección, Lluís Costa Fernández. Ateneu d'Acció Cultural (ADAC), 1990. ISBN 84-404-7571-3 - El tracista fra Josep de la Concepció i l'arquitectura carmelitana a Catalunya, tesis doctoral de Carmen Narváez Cases, UAB, 2001. ISBN 84-699-8088-2 |
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