Esta es una leyenda nueva, creada por la imaginación de Carles Vivó hace pocos años y añadida al imaginario popular como una leyenda más.

..."Según su creador, el ama de llaves era una tía-abuela de santa Afra, que acompañó el santo obispo cuando vino a residir en Girona. Se trataba de una mujer que, aún cuando tenía más de cien años, tenía un aspecto ufano, con una piel tan tierna que parecía de requesón. Era inmensament gorda, ostentosamente presumida, y una chismosa impenitente, con dotes de curandera y de cocinera y que dominaba les ciencias de los astros y de las plantas. Su paso por las calles de Girona era un verdadero espectáculo, dado que solía ir adornada con vestidos estridentes, con campanillas cosidas en el borde de la falda para hacerse notar, con la cabeza cubierta con tocados inmensos y que se hacía acompañar por criados que la precedían con incensarios y con una silla especial para descansar en mitad de la calle cuando ya no podía seguir más.

Sus dotes de cocinera la habían llevado a inventar manjares tan sabrosos com la oca con peras, las manzanas rellenas y la butifarra de sangre. Y sus habilidades más o menos mágicas le permitieron que, una vez que se enfadó mucho, hiciese que todas las iglésias de Girona quedasen llenas de telarañas, con unas arañas inmensas y de todos los colores.

Pero un día, por culpa de una irreverente chafardería sobre san Narciso, éste le retirase todos los poderes. El ama de llaves se convirtió en la burla de la ciudad e iba desesperada por las calles mientras que la gente a su paso, le lanzaba las sobras de platos y ollas. Hasta que un bon día, el ama de llaves tuvo una visión y previó la trágica muerte de san Narciso y san Fèlix, víctimas del martirio por su fe. Cuando sus tristes presentimientos se hicieron realidad, la mujer practicó la humildad y la peniténcia y se dedicó, sobre todo, a cuidar los enfermos y a ayudar los desvalidos. Al encontrarse cerca de la muerte, como último gesto de amor, hizo encender un fuego ante la puerta de la Catedral, y allí mismo inventó para los pobres y los enfermos la sopa de menta. Al morir, los gerundenses que se preocuparon del entierro observaron con sorpresa que seu inmenso cuerpo no pesaba más que el de un gorrioncillo. "...


Traducido de "Llegendes i Misteris de Girona"
Carles Vivó
Quaderns de la Revista de Girona,24
Diputación de Girona Noviembre 1989

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