Antecedentes
El primer dato documental sobre la existencia de los Manaies en Girona es del año 1751, a pesar de que los últimos trabajos retroceden esta fecha hasta 1723. De hecho, en la segunda mitad del siglo XVII se generalizaron por toda Catalunya los grupos de manaies y armats (armados). Según el historiador Ramon N. Comas y el folklorista Valeriano Serra i Boldú, los manaies y armats, aparecieron en las procesiones de Semana Santa cuando el padre Epifiano Cedó, de la Orden de Servitas, hacia 1663 estableció, en su convento de Nuestra Señora del Buen Suceso de Barcelona, la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores.
Con esta fecha (1751) consta que cuatro manaies custodiaban el "misterio" del Santo Sepulcro en la iglesia del Carmen durante todo el Jueves Santo y que también abrian la procesión. A partir de este momento, los Manaies participaban, encabezandolas, en las dos procesiones que tenían lugar durante la Semana Santa gerundense: la del Jueves Santo (organizada por la Real Cofradía de la Purísima Sangre, fundada en Girona en 1568) y la del Viernes Santo (organizada por la Archicofradía de la Pasión y Muerte, fundada en 1684).

El Santo Sepulcro custodiado por los Manaies, con capas y casco con cimera, ante la iglesia del Carmen. Fotografia: Fargnoli. Publicada en el programa de Semana Santa del año 1960.
Los Manaies, en este período inicial de los siglos XVIII-XIX, no formaban parte de una cofradía exclusiva, a diferencia del momento actual en el que estan incorporados, como sección aparte, en la Cofradía de Jesús Crucificado. Su número oscilaba entre la veintena y la cuarentena. Vestían coraza y casco con cimera, una capa, roja para la procesión del Jueves y azul para la del Viernes santos y, además, largos mostachos y impresionantes barbas postizas, negras, grises o blancas, para ocultar su identidad. Iban armados con escudo, espada i lanza. Golpeaban el suelo con la lanza, característica que, de hecho, se ha mantenido hasta hoy, y probablemente realizaban ya la tradicional figura de la estrella.
El capitán manaia portaba el pendón rojo de la cohorte, en el que se leían las clásicas iniciales SPQR, que, según Alegret y Pérez, el pueble descifraba fácilmente: Soldat, Pollós, Quc i Ronyós (Soldado, Piojoso, Gusano i Roñoso), aun cuando también existia otra fórmula: Sastres Pobres Que Robais, i su inverso Robad Que Pobres Sereis.
Además de encabezar las dos procesiones, iban a buscar los pendonistas respectivos, e incluso habían llegado a participar en las funciones religiosas de la Catedral hasta que el obispo lo prohibió en 1851. Se acompañaban con música de flautas y timbales para la marcha lenta, y una cobla los acompañaba para los desplazamientos rápidos, hasta mediados del siglo XIX, cuando parece que se amplió el número de flautines y se compuso, probablemente, lo que hoy es la marcha rápida. La que conocemos como marcha lenta fue compuesta, seguramente, a finales del siglo XVIII, sin que quede claro cual es el origen de esta antigua melodía.
En este primer período, parece que la condición de Manaia se fue convirtiendo en hereditaria y de forma más o menos tácita el cargo iba pasando de padres a hijos, con el tiempo muchos Manaies acabaron procediendo de el Valle de San Daniel (los capitanes manaies En Vilaroja, En Baldiri y En Feliu fueron vecinos del lugar). Alrededor de 1840 se quiso sustituir el que entonces era capitán manaia, el heredero Cla, de Celrà, pero éste interpuso un pleito y lo ganó.
Explican diversas anécdotas que algunas veces el comportamiento de los Manaies en el transcurso de la procesión había sido un tanto irregular y, algunos de ellos, ya conocidos de todo el mundo por su afición a los excesos, habían llegado a assistir bebidos. Según Grahit i Grau, el último capitán manaia gerundense, Feliu, el nombre del cual era Salip, era muy popular por sus maneras improcedentes durante la procesión, consecuencia del aguardiente con que le invitaban, con los suyos, en los lugares donde precisaban de sus servicios. Tal vez por esto, en el imaginario popular gerundense (tal como en otras poblaciones de nuestro entorno) la palabra "Manaia" se convirtió, con una injusta generalización, sinónimo de "tronera". Pensamos, de todas formas, que el elemento lúdico en las procesiones religiosas de época moderna en general es un hecho frecuente i casi inseparable, que las fuestes nos testifican sobradamente.
Los "nuevos" Manaies
La Guerra Civil detuvo todas las manifestaciones religiosas públicas. Inmediatamente después de la entrada de las tropas franquistas en Girona (en febrero de 1939) hubo la iniciativa de restaurar la procesión de Semana Santa, pero esto no fue posible por la penuria del momento. No obstante, el entusiasmo de los veintiseis Manaies refundadores y el soporte episcopal permitieron que la procesión saliese de nuevo en 1940, Manaies incluídos: los primeros equipos se alquilaron en un almacén de teatro de Barcelona, y la música formada por un flautín, una ocarina, un pífano, éste a cargo de Joaquim Pla i Dalmau, y un tambor.
Para la procesión de 1941 se elaboraron ya unos equipos nuevos, de momento de hojalata, que quisieron inspirarse en los relieves de la Columna Trajana, de Roma (113-117 dC), pero conservando el espíritu estético tradicional del Manaia gerundense, uniforme estudiado y diseñado por Josep M. Solà y Joaquim Pla i Dalmau, con el asesoramiento del Dr. Luis Pericot. Para esta primera salida con el nuevo uniforme, se entabló una discusión sobre la necesidad o no de que los Manaies portasen el pantaloncito debajo de la túnica; la solución adoptada fue la peor: llevarian medias, unas medias de hilo teñidas de color rojizo, un color carne muy defectuoso.

Pendones de los Manaies. Izquierda: del año 1942. Derecha: el actual.
En el año 1942 ya se había ampliado el manípulo a 35 manaies, con cinco equipos nuevos: uno de centurión, con la parte metálica de latón repujado, dos de manaia y dos de manaia pequeño o infante. Con fecha 5 de octubre de este año quedó constituída la Pia Unión de Jesús Crucificado.
La dinámica del grupo de Manaies había cambiado: de un grupo de famílias que conservaban unas funciones ejercidas de forma más o menos mecánica, los Manaies se habían convertido en un grupo de jóvenes creyentes con ganas de reformar la figura del Manaia y dotarla de un nuevo sentido. Fruto de esto, y desligándose de la tutela inicial de la Real Cofradía de la Purísima Sangre durante la inmediata posguerra, los nuevos Manaies se constituyeron primer en Pia Unión (1942) y después en Cofradía (1947) bajo la advocación de Jesús Crucificado. En 1944 se creó la sección de "vestes" (nazarenos).
Este mismo año de 1944 se encargó a los talleres Sacrest de Olot la elaboración de un paso que representaba una de las caidas de Jesús, con un manaia en actitud compasiva delante de la de un sayón muy airado, paso que era portado por nueve hombres. Las figuras fueron retocadas por el artista gerundense Juan Orihuel.
El Manípulo de Manaies experimentó, a partir de esta etapa inicial, toda una serie de ampliaciones graduales y mejora de los equipamientos: corazas de latón, ampliación y estructuración de la banda, creación de dos y luego tres optíadas, creación de la sección de équites (caballeria), etc., hasta alcanzar las características del equipo y la estructura del Manípulo actual, con una plantilla de 114 efectivos en el año 1999. La Cofradía ha ocupado diversos locales: desde la iglesia del Carmen, en un primer momento, pasando por los sótanos de la Catedral y el primer piso de Casa Carles (actual sede de las oficinas del Obispado), hasta el actual Castrum, en la iglesia de San Lucas, inaugurada en 1991 coincidiendo con el 50 aniversario de la Cofradía. A partir de 1956, y de forma ininterrumpida, la Cofradía de Jesús Crucificado-Manaies de Girona se encarga también de la organización anual de la Cabalgata de Reyes.
En 1959, después de muchos años en que la sección de vestes reclamase su propio paso, el artista gerundense Domènec Fita esculpió el que representa Jesús ante Pilatos. el Ecce Homo, que fue bendecido por el obispo ante los Manaies, las vestas y el paso antiguo.
A pesar de las pequeñas dificultades que tuvo la procesión gerundense en general, ligadas a las nuevas corrientes inmediatamente posteriores al Concilio Vaticano II (1962-65), la Cofradía se estabilizó definitivamente, se consolidó en su papel dentro de la procesión del Viernes Santo y celebró sus XLV (1985) y L (1990) aniversarios totalmente integrada en la Girona actual.
Bibliografia
"Els Manaies de Girona", Joaquim Alegret i Tauler, y Santiago Pérez Moratones. Ayuntamiento de Girona, 1990. ISBN 84-8683-7-11-1.
"La Confraria de Jesús Crucificat-Manaies de Girona", Marc Sureda i Jubany.
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