Sillares de arenisca en la parte inferior de la Torre del Telégrafo o del Rayo, cerca de la Torre Gironella

Restos de construcción romana en la Puerta Rufina, en la parte norte de la actual plaza de Santo Domingo.

Restos de fortificaciones romanas en la Torre Gironella

Restos de construcción romana en la Puerta Rufina, en la parte norte de la actual plaza de Santo Domingo.

Sillares de la puerta de la época bajo-imperial, en la Torre Gironella.

Bloques de arenisca en la Torre del Telégrafo, de la época bajo-imperial, en la Torre Gironella.

Torre circular del patio de las Águilas.

Detalle de la decoració de la torre circular del patio de las Águilas.



2. La muralla bajo-imperial. Siglo III dC.

La construcción de las nuevas murallas se superponen, por lo que se conoce hasta ahora, al antiguo tramado; todas las excavaciones y sondeos efectuados han detectado, por debajo de los grandes bloques de arenisca, la muralla antigua republicana, construída con piedra del subsuelo inmediato. La muralla primitiva serviría de fundación a la nueva construcción defensiva que continuaría cumpliendo con su objetivo, sin demasiadas modificaciones, hasta finales del siglo IX y, en algunos sectores, hasta los sitios de 1285 y de 1462.

Estos bloques de arenisca se disponían en opus quadratum, grandes y de forma cuadrangular. Procedían de las canteras de Domeny, y se tiene notícia de un nombre de una de las canteras de donde se extraía la roca, las parietes rufini (D. Iglésies). Sus características fisico-químicas, de escasa resistencia a la humedad y a la erosión, aconsejaba, como se ha indicado, el mantenimiento de la obra nummulítica anterior como fundamento.

Plano de la Gerunda romana.

La gran torre oriental de la ciudad, la Torre Gironella adapta el baluarte republicano a las construcciones con las nuevas técnicas, los grandes bloques cuadrangulares, a menudo almohadillados, de dimensiones regulares, recubriendo el cubo de hormigón que forma el alma interna de la torre. Actualmente, ésta mide 6 metres de altura, en la part superior de la cual, en opinión de los investigadores, debían haber instalaciones de artilleria para defender cómodamente el lugar.

A partir de la Torre Gironella, y siguiendo el trazado hacia el oeste por el sur, la muralla incluiria un número indeterminado, aún, de torres, de algunas de las cuales aún se conservan restos bien visibles. El tramo más entero de muralla se inicia en el patio de las Águilas hasta la torre cilíndrica de la calle de la Escuela Pia, denominada torre Agullana, desde donde bajaba hasta la calle de la Força.

Fragmentos de la muralla de la calle Ballesteries.

Estos elementos, las torres, según algunos estudios, representan el cambio más significativo entre las defensas construidas en este período y las anteriores fundacionales. Las torres se construían separadas entre ellas por poca distancia, y solían combinarse las circulares con las cuadrangulares, a pesar de que en Girona no hay constancia de las primeras.

Muralla del patio de las Águilas.

En Sobreportes, bajo las actualmente visibles torres circulares medievales, se conservan las torres romanas que guardaban el portal de las Galias. Estas torres cuadrangulares dobles estaban hechas exteriormente de grandes bloques de piedra arenisca, alma de hormigón y un gran relleno interior de tierra, enteras dentro del revestimiento cilíndrico medieval (1).

También en la zona de la Torre Gironella, una torre del bajo imperio es visible parcialmente desde el exterior, y en los jardines de los Alemanes, la Torre del Telégrafo Óptico, conocida también como Torre del Rayo, presenta en su basamento sillares de piedra arenisca.

Según el trabajo, mencionado en la bibliografia, de David Iglésias, la torre circular con ventanas de arco de medio punto bicromadas del patio de las Águilas presenta una decoración típicamente romana, y, por tanto, el orígen de la torre podría datarse en esta época, a pesar de que la alternancia de dovelas blancas y negras no es original, sino fruto de la restauración que en los años 30 llevó a cabo el equipo de Rafel Masó.

La torre situada en la calle de la Escuela Pia, en la que también se observa una decoración bicolor, de planta circular, las excavaciones han mostrado que éste trazado iba convirtiéndose en cuadrado a medida que se acercaba a la base; se ha concluído, por tanto, que se trataría en este caso de una reconstrucción posterior, medieval, hecha aprovechando el basamento romano cuadrangular.

Réplica de una catapulta romana. Museo de Historia de la Ciudad.

La puerta Meridiana estaba situada en la plaza del Correo Viejo, en el inicio de la calle de la Força, con una torre cuadrada en el espacio que hoy ocupa la parte norte de las escaleras que comunican con los Quatre Cantons. La otra torre, los fundamentos de la cual no han sido localizados en el subsuelo de la calle de la Força, estaría situada bajo las escaleras que suben a la calle Oliva i Prat. Esta segunda torre tendría también sección cuadrada. Estas dos torres fueron derribadas en 1857, trabajo del cual se pudieron salvar fragmentos escultóricos que habían sido utilizados como material de construcción, y depositados en el Museo Arqueológico de San Pedro de Galligants.

La torre Rufina, descubierta por Serra i Ràfols durante las excavaciones llevadas a cabo en 1930, era una de las que se denominan "de bayoneta"; para pasar la puerta era necesario seguir un camino en forma de cuatro. Ésta tenia una sola torre, de sección cuadrada, en la plaza de Santo Domingo, en el inicio de la calle de los Alemanes, situada dentro de la torre medieval que se edificó posteriormente.

Los bloques de piedra arenisca de la antigua torre romana aún son visibles. Es probable que esta puerta se utiltzase de comunicación con el espacio lano de la actual plaza de Santo Domingo, espacio que debío dedicarse al ocio, dada la falta de espacios libres dentro de los muros de la ciudad.

Opus quadratum de piedra arenisca en Sobreportes.


Notas

(1) - La excavación del relleno interior de una de estas torres (Casa Pastors) permitió datar esta muralla con bastante precisión hacia finales del siglo tercero. Por debajo del Corazón de María la muralla se sigue durante un corto tramo, y es necesario imaginar que más allá continuaría bordeando la pared norte de la Catedral hasta llegar aproximadamente a la altura de la Torre de Carlomagno, construida en buena parte con bloques reaprovechados de arenisca [...]. Josep Maria Nolla y otros, a "El baix imperi. La consolidació de la ciutat", en "La Girona romana". Volver al texto




Bibliografia

- La muralla de Girona. Dels orígens a l'enderrocament. David Iglésias i Franch. Colección Patrimonio Cultural. Editado por el Ayuntamiento de Girona / Institut d'Estudis Gironins, 2003. ISBN 84-869523-21-9

- Historia de las fortificaciones y alojamientos militares de Girona. Carlos Díaz Capmany y Fernando Torres González, Institución Fernando el Católico C.S.I.C, Zaragoza, 1998. ISBN 84-7820-412-1

- Girona romana. De la fundació a la fi del món antic. Josep M. Nolla. Cuadernos de Historia de Girona. Ayuntamiento de Girona, 1987. ISBN 84-505-5303-2

- De Kerunta a Gerunda. Els orígens de la ciutat. Lluís Palahí, Josep M. Nolla y David Vivó. Colección Historia de Girona. Ayuntamiento de Girona, 2007. ISBN 978-84-8496-047-8

- La Girona romana. Josep M. Nolla i Brufau. Dentro de "Història de Girona", ADAC, Girona, 1990. ISBN 84-404-7571-3

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