La torre Julia, en el Paseo Arqueológico el límite del primer ensanche de la ciudad.
Firma de Carlomagno. El emperador solamente dibujaba el cuadrado central, y el resto era completado por sus secretarios. A pesar de no haber estado nunca en Girona, Carlomagno fué rodeado de leyendas e incluso venerado como santo. (Fuente imagen: Wikipedia)
Parte baja de la torre de defensa construida durante la época carolingia con material de la anterior construcción romana, en la calle Ballesteries.
Torre de Cabrera-Requesens, en la calle de la Escuela Pia.
Fragmento de muralla carolingia en el Paseo Arqueológico en el que se aprecian los diferentes materiales empleados.
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3. La muralla carolingia. Siglos IX y X.
La estructura de la muralla gerundense, a pesar de los episodios bélicos que se sucedieron bajo el dominio visigodo, de los árabes y del imperio franco, hasta el siglo X, no fué prácticamente modificada, si bien provocaron un notable deterioro de las construcciones romanas; estas acciones por una parte aseguraron la posición de Girona como plaza fuerte dentro de la Marca Hispánica, pero por otra aconsejaron cambios y mejoras para la defensa.
A principios del siglo IX, en pleno dominio franco, en el momento en el que la frontera con los árabes había descendido hasta el Llobregat, se decidió reconstruir la muralla. La característica más importante de la reforma fué el desdoblamiento en la mayor parte del antiguo perímetro; se aumentó la consistencia de los muros dotándolos de un grueso doble del que habían tenido anteriormente.
La primera ampliación del recinto que se hizo desde la época fundacional, fué en la zona norte, en el lugar donde más tarde se construirían los claustros de la Catedral y los espacios que hoy ocupan los Jardines de la Francesa. Se levantaron otra vez las torres troncocónicas de base circular, que alternaban con otras cuadrangulares romanas, y en algunos casos se sobreponían (1). También es construyó el castillo de Gironella, rodeando la torre romana situada en el vértice del triángulo que formaba la defensa de Gerunda.
Izquierda: Carlomagno y Pipino. Copia del siglo X de un original perdido de entre 829 y 836 hecho en Fulda por Eberhard von Friaul. Derecha: Retrato de Carlomagno, por Durero. 1511-13. Museo Nacional de Nüremberg, Alemania. (Wikipedia)
Para las comunicaciones con el exterior, se mantuvieron las aberturas de las puertas de época romana, con dos modificaciones. La puerta de la zona de Gironella fué construída de nuevo para dar acceso al castillo, aún cuando fueron empleados los materiales romanos, y por otra parte, se abrió una puerta en el nuevo tramo de muralla que daba acceso a la esplanada de delante del templo (D. Iglésias, op. cit.) (2). En total, se podia acceder a la ciudad por cinco puertas, de las cuales, las dos más importantes, seguían siendo las de la Via Augusta.
El tramo que delimitaba el nuevo ensanche se iniciaba resiguiendo las paredes del claustro románico de la Catedral, y seguían hasta el portal de San Cristóbal, con un trazado que corresponderia a la parte de muralla del Paseo Arqueológico. El segundo tramo identificado corresponde a la murada que enlazaba la Torre Gironella con la ciudad, y el tercero coincide prácticamente con toda la cara sur, desde la Torre del Telégrafo hasta la Torre Cabrera-Requesens, en la actual calle de la Escuela Pia, excepto pequeños tramos.
En esta ampliación de la ciudad, que según Josep Mª Nolla representó pasar de 4,5 a 5 hectáreas, se empezaron a edificar viviendas hacia el siglo X, y con los años constituyó un barrio con identidad propia, conocido en documentos del siglo XII con el nombre de Palastrina.
Las excavaciones llevadas a cabo en 2001 en el subsuelo de los sótanos de la Catedral fueron descubiertas unas estructuras atribuidas a los siglos IX y X, en las que la actual parte occidental del conjunto de la catedral se encontraba a cielo abierto.
Los descubrimientos consisitían en el basamento de un edificio de defensa y las primeras hileras de unas casas que habrían estado adosadas a las primeras murallas. El fundamento del edificio defensivo se habria reutilizado para levantar, en el mismo lugar, la torre de defensa circular de la muralla del siglo XIV. Hasta que no se cubrió esta aquesta zona, hace unos 300 años, había una via pública que pasaba entre las murallas y las paredes de la catedral.
Asimismo, en 2003, las obras de reforma en un edificio de la calle Ballesteries, apoyado en la muralla del siglo XIV, se descubrieronn la cara norte de una torre de planta rectangular, de la época carolíngia. La parte de la base hasta la hilera número nueve está hecha con grandes bloques de piedra arenisca que se aprovechó de la anterior fortificación de época romana. De la hilera número 10 hacia arriba (hasta una altura de más de tres pisos), la torre tiene bloques más pequeños. Su anchura es de unos 3,5 metros. En el lado de levante, la pared encaja perpendicularmente con la muralla del siglo XIV, y en el otro extremo no se distingue el final porquè penetra en el interior de la torre que formaba parte de aquella muralla.
El material constructivo empleado era la pedra calcárea nummulítica, la denominada piedra de Girona, aún cuando también se detecta la presencia de otras rocas basálticas y areniscas. Respecto a este último material, a menudo procedían de recuperación de la muralla romana.
Notas
(1) - David Iglésies, en "La muralla de Girona. Dels orígens a l'enderrocament", profundiza, indicando que Muy probablemente es el caso de la torre de las Águilas y de la torre Vizcondal, las dos con decoración característica de época bajo-imperial. Estas torres eran macizas hasta el nivel de combate y por tanto presentaban una gran resistencia. Los niveles de combate correspondían a los niveles donde se abrían las ventanas, donde se instalaba el armamento necesario para la defensa.. Volver al texto
(2) - David Iglésies, en "La muralla de Girona. Dels orígens a l'enderrocament", detalla las tècnicas constructivas y arquitectónicas de la murada carolíngia indicando que presenta un aspecto que la diferencia claramente de las técnicas constructivas anteriores. El desdoblamiento de la muralla, característica principal del muro, supone sobreponer en paralelo dos paredes de unos 4 metros de anchura y entre ellas queda un pequeño espacio vacio. El resultado es una pared de más de 8 metros de grueso que en la época se convirtió en inexpugnable.
El aspecto externo de la construcción es también característico de la época. La pared se construye a partir de piedras irregulares aplanadas, de forma alargada y de un tamaño a menudo discreto. La estética conseguida rompe con las grandes sillerias de piedra que hasta el momento habían sido utilizadas en las defensas. [...] la construcción carolingia es visible en buena parte de su perímetro, exceptuando naturalmente la pared de poniente, desaparecida en medio de las casas del rio. Pero para centrar la atención en un punto, se puede tomar como referencia la Torre Julia y los muros contiguos, por ser este tramo el correspondiente al ensanchee carolingio y que por tanto se construyo de nuevo, a pesar de las reminiscencias romanas que aporta la presancia de silleria de arenisca.. Volver al texto
Bibliografia
- La muralla de Girona. Dels orígens a l'enderrocament. David Iglésias i Franch. Colección Patrimonio Cultural. Ayuntamiento de Girona / Institut d'Estudis Gironins, 2003. ISBN 84-869523-21-9
- Historia de las fortificaciones y alojamientos militares de Girona. Carlos Díaz Capmany y Fernando Torres González, Institución Fernando el Católico C.S.I.C, Zaragoza, 1998. ISBN 84-7820-412-1
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