Silleria de gres en la parte inferior de la Torre del Telégrafo o del Rayo, cerca de la Torre Gironella

Torre de la Escuela Pia.

Aspecto actual de las dos torres medievales que cubren las romanas de sección cuadrada, en Sobreportes.

Restos de construcción romana en la Puerta Rufina, en la parte norte de la actual plaza de Santo Domingo.

Entrada a la torre cuadrangular con añadidos medievales en la Torre Gironella



2. La muralla bajo-imperial. Siglo III dC.

El trazado de la muralla fundacional varió muy poco hasta la construcción del recinto medieval en el siglo XIV. No obstante, las reformas y reconstrucciones que se produjeron a finales del siglo III y, más tarde, en la época carolingia, modificaron notablemente su aspecto. Según los últimos trabajos, la construcción de la nueva muralla se produjeron durante el bajo imperio, a finales del siglo III -durante el reinado de Diocleciano y Maximiano- como defensa de los ataques de las tribus germánicas en todo el Imperio romano (1). Hay que recordar la posición estratégica que ocupaba -i que había originado la fundación de la ciudad- respecto de la Via Augusta.

Los muros construídos en esta época responden a una técnica y a la utilzación de unos materiales muy diferentes de los empleados para la muralla fundacional. El nuevo paramento es el denominado opus quadratum, que corresponde a silleria de grandes dimensiones y de forma regular cuadrangular, y en el caso de Girona, hecho de piedra arenisca obtenida en les canteras de Domeny, que la hacian más fácil de trabajar. No obstante, las características del nuevo material en lo que se refiere a la escasa resistencia que presentan a la humedad y la erosión climatológica, aconsejaba seguir utilizando la calcárea nummulítica para los cimientos de la nueva muralla.

Muralla romana bajo-imperial. Silleria de piedra arenisca en la plaza de Santo Domingo.

Fragmentos de la construcción de esta época son bien visibles en la Força Vella. Donde es más visible, no obstante, es en la plaza de Santo Domingo donde, a tocar la torre Rufina, una pared de silleria cuadrangular de la mencionda piedra arenisca forma una muestra excelente de este tipo de construcción. Este tipo de silleria fue reutilizada en numerosas construcciones, posteriormente, motivo por el cual son visibles en diversos lugares sin corresponderse con la época bajo-imperial.

Las nuevas construcciones incorporaron, como nuevo elemento, las torres, separadas por poca distancia. A pesar de que generalmente combinaban las cilíndricas con las de sección cuadrangular, en Girona no hay constancia de ninguna que se corresponda con el primer tipo. De las de sección cuadrada, se encuentran dos muestras en Sobreportes, donde, debajo del revestimiento medieval que las convirtió en cilíndricas, se encuentran las dos torres romanas que flanqueaban el portal de 3,7 metros de anchura y sobresalian del lienzo de muralla.

Plaza de la Catedral, en una imagen antigua. Al fondo, la casa Pastors y Sobreportes.

Iglésias, en el trabajo indicado en la bibliografia, menciona que en el extremo oriental, en la Torre Gironella, en el mismo lugar donde se localiza un baluarte republicano, permanece la torre del bajo imperio, de 7 metros de longitud por 8 de anchura, que es visible parcialmente desde el exterior; una buena parte fue cubierta por el castillo encificado encima (2). Cerca de la mencionada Torre, en los Jardines de los Alemanes, el basamento de la Torre del Telégrafo, formada por silleria de gres, indica la existencia, en el mismo lugar, de otra torre.

En la calle de la Escuela Pia es visible una torre que presenta ventanas bicromas, formadas por dovelas de gres y de piedra volcánica. Este element defensivo, que presenta una sección circular, tal como han demostrado las excavaciones arqueológiques que se han practicado, toma una forma cuadrada a medida que va acercándose a la base, lo que hace suponer que la actual torre circular seria una reconstrucción alto medieval en la que se utilizaria alguna silleria de la torre anterior.

En la Plaza del Correo Viejo, en la parte baja de la calle de la Força, en el año 1857 se derribó una de las dos torres que se levantaban a uno y otro lado del portal que allí existía, torres de estructura similar a las de Sobreportes. En el proceso de derribo, y en el interior de la estructura cilíndrica medieval, fue descubierta la cuadrangular romana, con bloques calcáreos, elementos arquitectónicos y fragmentos de esculturas en el interior y por fuera la silleria rectangular de piedra arenisca.

Estos eran los dos portales, norte y sur, sobre la Via Augusta. Para acceder a esta via, se abrió una nueva puerta, la llamada Puerta Rufina, que daba acceso a la explanada de la actual plaza de Santo Domingo, desde donde, resiguiendo la actual calle del Portal Nou, enlazaba con ella.

Esta puerta, que actualmente tiene tapiada la entrada, que fue descubierta en 1930 durante las excavaciones llevadas a término por Serra Ràfols, tenia un acceso sinuoso de bayoneta, lo que facilitaba su defensa, y estaba protegida por una torre cuadrangular avanzada a la muralla que se elevaba a su lado.


Notas

(1) - En el año 212 Girona se conviritió en ciudad romana, beneficiándose de la concesión de la ciudadanía romana que el emperador Caracalla (211-217) había concedido a todo el Imperio. David Iglésies, en "La muralla de Girona. Dels orígens a l'enderrocament". Volver al texto

(2) - Esta torre romana se situa muy cerca de la muralla oriental del Cuartel de Alemanes y de la puerta que hizo abrir la reina Juana Enríquez, esposa de Juan II y madre del futuro Fernándo el Católico, en 1467. Conserva perfectamente visibles tres de las cuatro caras del edificio, este, norte y oeste, mientras que la del sur queda enmascarada por construcciones medievales. Se conservan diez o más hileras de bloques muy bien tallados y angulados, paralelogramos de piedra arenisc, a menudo con acolchonados muy gastados. La cara de poniente presenta una puerta tapiada, posiblemente en la época medieval. Mencionado por Josep M. Nolla a Girona romana. De la fundació a la fi del món antic. Volver al texto




Bibliografia

- La muralla de Girona. Dels orígens a l'enderrocament. David Iglésias i Franch. Colección Patrimonio Cultural. Ayuntamiento de Girona / Institut d'Estudis Gironins, 2003. ISBN 84-869523-21-9

- Historia de las fortificaciones y alojamientos militares de Girona. Carlos Díaz Capmany y Fernando Torres González, Institución Fernando el Católico C.S.I.C, Zaragoza, 1998. ISBN 84-7820-412-1

- Girona romana. De la fundació a la fi del món antic. Josep M. Nolla. Cuaderns de Historia de Girona. Ayuntamiento de Girona, 1987. ISBN 84-505-5303-2

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