Silleria en la puerta bajo imperial de la Torre Gironella
Restos de construcción romana en la Puerta Rufina, en la parte norte de la actual plaza de Santo Domingo.
Restos de fortificaciones romanas en la Torre Gironella
Restos de construcción romana en la Puerta Rufina, en la parte norte de la actual plaza de Santo Domingo.
Calle de la Força, el antiguo Kardo Maximus de Girona por el cual la Via Augusta atravesaba la ciudad.
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0. Las murallas de Girona
La situación geográfica de Girona, como ciudad fronteriza, de paso de ejércitos defensores e invasores, y defensa del territorio, y por sus características de relieve, han condicionado desde la antigüedad la construcción y existencia de sus elementos defensivos (1).
En la construcción de las murallas se diferencian unos períodos bien establecidos: en la antigüedad, una primera etapa, fundacional, y una segunda en la época bajo imperial que coincide con las invasiones bárbaras. En un período intermedio habría que añadir la construcción de las murallas carolíngias. En la edad media, dos momentos concentran los trabajos en los elementos defensivos de Girona: un primero en el momento de prosperidad económica y auge demográfico, de los siglos XII-XIII, y más tarde en el siglo XIV, con motivo de la relevancia que adquiere la defensa militar. Con el progreso de las técnicas militares de la época moderna, Girona las utiliza con las peculiaridades a que su situación le obligan.
1. La muralla fundacional. Siglo I aC.
Las primeras construcciones de muralla defensiva de Girona se datan entre los años 80 y 70 aC, coincidiendo con la fundación de Gerunda por el general al servicio del Senado Gneo Pompeyo Magno, durante las denominadas Guerras Sertorianas, con el objectivo de disponer de una plaza fuerte que controlase el camino que comunicaba Hispania con las Galias y, más allá, con la península itálica, la Via Augusta.
El perímetro original de las defensas de la ciudad era triangular, adaptación práctica de las características orográficas de la del emplazamiento escogido, en el vértice superior del cual, apuntado hacia el este, se situaba la torre cuadrada de la Torre Gironella. Este element resolvia la necesidad de defender un punto que podía resultar vulnerable por la altura de las montañas de los alrededores.
Desde este punto descendian hasta casi el rio dos alineaciones, donde se situaban los restantes dos vértices, uno en la actual zona de la Plaza del Correo Viejo, y la otra delante de San Félix. Iglésias, en la obra mencionada en la bibliografia indica que [...] en un primer tramo, la muralla republicana se encuentra únicamente presente en las fundaciones, y se hace invisible hasta el muro septentrional del patio de las Águilas. Es en este punto donde aparece más claramente la construcción poligonal. Hileras rectas de bloques de piedra calcárea nummulítica conviven con la silleria de piedra arenisca y el pedregal medieval y se constituye como una muestra de primer orden de la evolución del muro.
Plano de la Gerunda romana.
Entre las puertas norte -en Sobreportes- y sur -en la Plaza del Correo Viejo-, comunicadas por el tramo urbano de la Via Augusta, se extendia el muro de poniente, construido sobre el acantilado que bordeaba el rio, lo que comportaba una defensa natural importante. Este tramo de muralla reseguia el interior de las casas actuales de la calle Ballesterias (2). En este tramo, la muralla romana, a partir de los primeros años del siglo XVI se convirtió en interna y dejó de tener valor militar, lo que dió lugar a la degradación del muro a causa de las necesidades de los que vivian en contacto por dentro o por fuera, y la vieja fortificación se conviritió en una enorme pared medianera.
Fragmentos de la muralla de la calle Ballesterias.
A partir del final de la calle Ballesterias, el muro trepa hasta la parte superior de la subida de San Félix, donde gira en ángulo recto y sube otra vez hacia el vértice superior. En este tramo, y a tocar Sobreportes, se encuentran los restos más significativos de opus poligonal o siliceum, técnica consistente en la utilización de bloques tallados con poca precisión y cuya yuxtaposición daba al conjunto un aspecto duro. Estos conjuntos de bloques irregulares de piedra calcárea nummulítica son perfectamente visibles, también, en la pared norte del patio de las Águilas, entre la Torre del Telégrafo y la Torre Rufina.
Notas
(1) - David Iglésies, en "La muralla de Girona. Dels orígens a l'enderrocament", en un sentido más genérico, indica que Desde el punto de vista económico y social, la construcción de murallas tuvo una gran incidencia para las ciudades, especialmente en época bajo-medieval. Su financiación recayó principalmente en las ciudades, aun cuando también en el Estado, y comportó la adopción de medidas fiscales importantes que permitian hacer frente al enorme gasto. Por otra parte, la presencia del muro significaba la delimitación física de dos espacios, el interior y el exterior, o lo que es lo mismo, la dialéctica entre el mundo urbano y el mundo rural.. Volver al texto
(2) - Al final de la calle [Ballesterias], la muralla vuelve a aparecer, aunque con la presencia de bloques cuadrangulares, en el lugar donde se observa la boca de una cloaca romana que conducia las aguas residuales hacia el rio. David Iglésies, a "La muralla de Girona. Dels orígens a l'enderrocament". Volver al texto
Bibliografia
- La muralla de Girona. Dels orígens a l'enderrocament. David Iglésias y Franch. Colección Patrimonio Cultural. Ayuntament de Girona / Institut d'Estudis Gironins, 2003. ISBN 84-869523-21-9
- Historia de las fortificaciones y alojamientos militares de Girona. Carlos Díaz Capmany y Fernando Torres González, Institución Fernando el Católico C.S.I.C, Zaragoza, 1998. ISBN 84-7820-412-1
- Girona romana. De la fundació a la fi del món antic. Josep M. Nolla. Cuadernos de Historia de Girona. Ayuntamiento de Girona, 1987. ISBN 84-505-5303-2
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