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Los alrededores de Girona constituyen una zona rica en parajes propicios al paseo tranquilo y en contacto con la naturaleza, a menudo sin perder la visión de los elementos más significativos y emblemáticos de la ciudad: las puntas de los campanarios de la Catedral y San Félix, lo que añade otro elemento de interés.
Esta combinación de elementos naturales y arquitectónicos ya la plasmaron los grandes pintores que han trabajado el entorno gerundense: Santiago Rosiñol o el gran acuarelista Jaume Roca Delpech, quienes realizaron grandes composiciones jugando conjuntamente con los dos entornos.
Paralelamente a las dimensiones de la ciudad, estos paseos que sugerimos también son de dimensiones humanas: es suficiente con un par o tres de horas, no solamente para llevarlo a cabo, sino también para disfrutarlo. Las propuestas no responden a ningún tipo de ordenación, ni de importancia, ni de duración, ni ninguna otra consideración, únicamente se van relacionando a medida que se van perfilando las opciones que los alrededores de Girona ofrecen.
Progresivamente se iran incorporando nuevas rutas, con las indicaciones y muy especialmente las ilustraciones más adecuadas, para convertir una colección de fotografías en una degustación gastronómica que aumente el apetito...
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El camino de las Cruces
Duración: 1-1,5 horas
El paseo por el camino de las Cruces, o del Calvario, parte de la Torre Gironella, al final del Paseo Arqueológico, o después de reseguir la Muralla, subiendo por la calle del mismo nombre, hasta perder su carácter urbano y convertirse en un sendero forestal.
Siempre en la parte izquierda de la ruta, se encuentran quince pequeñas capillas, tantas como estaciones del Via Crucis, en el interior de las cuales, y hechas con azulejos, se presentan las imágenes correspondientes a cada una, y donde siempre se encuentran, colocadas por manos anónimas, flores frescas y ramas de olivo. Estas piezas fueron fabricadas por Cerámicas Casademunt.
Durante el paseo se pueden contemplar panorámicas bucólicas de los alrededores de la ciudad: el Valle de San Daniel, Montjuïc, San Miguel... Se atraviesa un olivar, que se extiende por el llano y el valle por debajo de las capillas, que da un aspecto bíblico al entorno. Al final del recorrido, la ermita del Calvario se levanta, solitaria entre dos colinas. El camino de regreso, durante un tramp, pasa apartado del de ida, motivo por el cual permite una visión en la distancia del conjunto de capillas, hasta que vuelve a unirse, casi en la zona habitada inicial, con el de ida.
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El camino de las cruces. |
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El Paseo Arqueológico. |
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La Torre Gironella. |
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El Valle de San Daniel (I)
Duración: 2-2,5 horas
El Valle de San Daniel, durante mucho tiempo el paraje natural de paseo largo para los gerundenses, ofrece muchas posibilidades, a partir de las diversas rutas que se pueden tomar. En este primer itinerario, saliendo de San Pedro de Galligants, o de San Nicolás, resiguiendo el Galligants, que nos va acompañando durante todo el itinerario, se cruza una parte del poblado, formado por una sola hilera de casas bajas, situadas en la parte opuesta del rio, hasta llegar al Monasterio de San Daniel.
Antes de llegar al Monasterio de San Daniel, y bajo un antiguo puente sobre el Galligants, encontramos la fuente del Obispo, datada del 1807, donde habitualmente se encuentra a alguien recogiendo agua.
A partir de este punto, ya no nos acompañan las construcciones urbanas, y a un lado y otro del camino encontramos elementos naturales: a la izquierda, el Galligants y a la derecha, campos y colinas. Este entorno es excepcional para las observaciones naturalistas; la flora y la fauna más características de la ciudad estan representadas, desde los plátanos, que podemos encontrar en su estado más espectacular en el Parque de la Dehesa, a cualquier especie ornitológica o entomológica.
Siguiendo la ruta, en la primera bifurcación se nos ofrecen las dos variantes existentes: seguir la de la derecha, per ir al camino de las fuentes, o seguir recto. Optando por esta última, y cruzando la riera de San Miguel llegamos a la Plaza de las Sardanas, prado que conserva restos de una antigua edificación rural, convertidos en tribuna para las coplas. Lugar magnífico para desayunar en él.
Ya de regreso por la misma ruta, una sorpresa nos espera hacia el final del camino: la visión de las murallas y torres del Paseo Arqueológico, el perfil de la Catedral, con la Torre de Carlomagno y el campanario de San Félix, aparecen por encima de la espesa vegetación, dándonos la bienvenida al llegar de nuevo al punto inicial.
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El Valle de San Daniel. |
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La Plaza de las Sardanas. |
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San Pedro de Galligants. |
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San Nicolás. |
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Las Riberas del Ter
Duración: 3-3,5 horas
El Parque de las Riberas del Ter ofrece un recorrido resiguiendo el rio, que constituye, a la vez, una colección de magníficos y tranquilos parajes y un observatorio perfectamente señalizado de especies de la fauna durante las diversas estaciones del año. Puede iniciarse cruzando el Parque de la Dehesa en dirección norte hacia Fontajau.
Llegados al y atravesando por el puente peatonal que conduce al Pabellón de Fontajau, desde la ribera norte se puede iniciar el paseo, rio abajo. Cerca de este lugar se encuentra el observatorio ornitológico. Muchas especies, autóctonas y migratorias, viven en este hábitat, condicionadas por la estacionalidad, tal como informan los carteles que a lo largo del recorrido el paseante va encontrando.
Desde la parte opuesta al Parque de la Dehesa, se puede observar la majestuosidad de los enormes plátanos que lo componen, así como perspectivas inusuales del conjunto monument característico formado por la superposición de los perfiles de la Catedral y el campanario de San Félix.
Antes de llegar al puente de la Barca, se encuentra la' denominada Bassa de la Barca, pequeña formación lacustre que comunica con el Ter, que constituye el hábitat de las tortugas de Florida que han sido abandonadas en el rio, y que en este entorno amplio adquieren toda su dimensión, alternando con las especies autóctonas. Siguiendo por debajo del puente de la Barca, se encuentra la desembocadura del Onyar en el Ter, punto desde el que se observa la montaña de Montjuïc coronada por el castillo del mismo nombre, y debajo de esta, alineado entre la carretera y la montaña, el Barrio de Pedret.
Dejando a la izquierda el Barrio de San Poncio, el camino se adentra en la parte menos conocida del recorrido, la que conduce hasta el vecino barrio del Puente Mayor, donde finaliza la ruta que ha ido resiguiendo el rio Ter. Si a la ida los ojos se han ido dirigiendo hacia donde oimos el rumor de algun pájaro que levanta el vuelo, de regreso podremos ir observando más allá los cambios del panorama que nos va ofreciendo la perspectiva baja en la que nos estamos moviendo, y gozaremos de los elementos que se encuentran más allá.
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Parque de las Riberas del Ter. |
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Parque de la Dehesa. |

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