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BiografiaFidel Aguilar Marcó nació en la calle de la Cort Reial de Girona el 20 de julio de 1894, desde donde, más tarde, se trasladó con su família a la calle de la Força. En 1905, por sugerencia familiar, ingresó en el Seminario, pero, falto de vocación, pronto lo dejó para empezar a trabajar en un taller de tallista, donde se despertó su amor por la talla de madera, hasta convertirse en su máxima ilusión. Empezó a dibujar de forma autodidacta: apuntes del natural, esbozos. Asistió a clases en la Escuela de Bellas Artes Municipal, instalada en los bajos del antiguo Instituto, actual Museo de Historia de la Ciudad, escuela que, con un funcionamiento muy rutinario, limitaba las actividades de los alumnos a la copia de yesos y academias. En el año 1909, para ganarse la vida, montó, con un compañero, un taller de tallista de muebles de encargo y restauración, en la Subida del Rey Martín. Al poco tiempo, ya solo, aprovecharia el poco tiempo libre que le permitía su trabajo para hacer dibujos, esbozos en arcilla, pequeñas tallas de madera. Pronto, no obstante, le atraería la escultura en piedra. En el mercado de chatarra del Areny compró unos cinceles viejos que él mismo puso a punto, de sus paseos por las murallas transportaría bloques de piedra que, más tarde, sin más ayuda que una poderosa intuición, intentaria esculpir. En 1914, Xavier Montsalvatge y Rafael Masó, animadores de las tertúlias y grupos de trabajo de la entidad Athenea, el núcleo irradiador del novecentismo en Girona, le animarian a seguir con sus actividades artísticas, de las que ya había recibido algún encargo. El año siguiente empezó una colaboración efectiva con el arquitecto Rafael Masó: muebles para la Casa Ensesa de Girona y relieves para la Casa Casas en la playa de Sant Pol. El año siguiente (1916), también fruto de esta colaboración, diseñó el remate de la bandera para el Orfeón de la Juventud (San Jorge y el dragón). De este mismo año también son obra suya el grabado al boj para el programa de mano y dos bustos de piedra, que son sorteados, para la fiesta artística del "Año nuevo de los artistas" organizada por Athenea. En mayo de este año Xavier Montsalvatge le dedicó un artículo en "Vell i Nou". Con el objetivo de ampliar horizontes para su arte, se trasladó a Barcelona, pero, enfermo, tuvo que volver al cabo de pocos días. En 1917 realizó las últimas obras: grabados al boj y un proyecto de bandera para el "Centro Moral". Repentinamente, murió el 21 de febrero a causa de una perforación de estómago. El mismo año, las Galerias Laietanas de Barcelona presentaron una exposición póstuma de su obra. En 1919 la Casa Marcó de Quart empezó la explotación en cerámica argerata de algunas obras del escultor, piezas que obtendrian un remarcable éxito en la Exposición de Artes Decorativas de Paris del año 1925, a donde concurrió Marcó y otros artesanos gerundenses. En 1930, los "Amigos de las Artes" mediante una suscripción popular, levantaron un monumento en los jardines de la Dehesa, donde se reproduce una versión libre de una obra del escultor, y donde Carles Rahola, el día de la inauguración, leyó una evocación de la vida y la obra del escultor. ![]() ![]() Único óleo conocido de Fidel Aguilar. Óleo sobre tela, 60 x 45 cm. Colección privada, Girona.Fidel Aguilar, por Xavier Montsalvatge. (Artículo publicado en "Vell i Nou", el 15 de mayo de 1916) He aquí un nombre desconocido, un artista inédito, no sólo en nuestros centros artísticos, sino también en Girona donde vive y trabaja heroicamente. Los canónigos y buenos burgueses de aquella histórica ciudad que rompen de vez en cuando el encanto de las viejas calles en sus paseos digestivos, al pasar cerca de la entrada de un convento acurrucado bajo el campanario de la Seo Maravillosa, quedan asombrados por el trabajo ruidoso e inquieto de un joven atrevido que en aquellas soledades ha establecido una tienda de carpintero tallista. Atraídos por el ruido desacostumbrado, se paran y miran curiosos a través de los cristales llenos de polvo de la puerta y miran extrañados al muchacho artesano, quien sin ningún respeto a la quietud del lugar, mueve la gúbia y la maza para acabar diligentemente el trabajo que le encargan los industriales de la ciudad baja, estériles modelos que ensucian todos los muebles de uso corriente. Cuando el duro jornal se ha acabado, cuando la odiosa necesdad para la vida se ha completado, Fidel Aguilar es otro. Alejado de miradas inoportunas y recluido en la paz de su humilde santuario, hace un trabajo consciente: estudia, dibuja, talla troncos de madroño, graba planchas de madera, esculpe las piedras que él mismo ha ido a buscar y ha escogido en las murallas que los años pesados y el poco amor de los hombres ha arruinado. Su obra es entonces seria, llena del fuego de sus pocos años y saturada por la suavidad del ambiente que le rodea y limita su conocimiento de la naturaleza. El ideal recogimiento que fluctúa a todas horas devora de el y la nobleza del paisaje que le nutre, plasman en sus figuras la gracia de una feminidad sin decrepitudes y las satura de una sana fortaleza que enamora.
![]() El trabajo diario ha ejercido en él una poderosa influencia dándole a conocer la utilidad y propiedad de los materiales que elabora y que es la mayor cualidad de su arte. La selección devota que hace de las piedras y maderas que esculpe directamente, el paciente cuidado que pone en todos los detalles, el estudio cuidadoso de la estructura, da a su obra un bello carácter decorativo. Este gran amor y conocimiento del oficio, aleja en absoluto al azar y le acerca a menudo al perfecto equilibrio. A veces, en el gótico aguzado de sus madonas, en la armónica fortaleza de los retratos, parece entreverse algo ya glosado por otros artistas. Estas diversas manifestaciones de Aguilar, más que el seguimiento de determinada escuela, son tentativas hechas a sabiendas para encontrarse a si mismo. Dentro de poco tiempo una selección de sus trabajos será expuesta en uno de nuestros salones, y entonces los entendidos y gustadores de lo bello podran hacerse cargo de todo su valor y decir la palabra definitiva. Mientras, el artista gerundense trabaja horas y horas en su apartamento. Le acompaña a menudo un buen sol, que después de besar voluptuosamente los muros de la catedral, cae como un chaparrón de oro dentro de la tienda humilde y hace flamear el madroño de vetas sangrantes que el hombre hace vivir con el milagro de sus manos sabias. (Traducción del original en catalàn). ![]() Fidel Aguilar, por Santiago Roca D. Costa. (Folleto acompañatorio de la edición de xilografias realizadas por Aguilar para la colección Montsalvatge, diciembre de 1983) Fidel Aguilar (Girona, 1894-1917), que es conocido sobretodo por su obra de escultor -escultor completísimo que cultivó el modelaje en arcilla, el yeso, la talla directa en piedra, la talla en madera y el relieve en cobre- fué también un dibujante excepcional. Excepcional en el sentido que sus dibujos sobrepasan muchas veces lo que llamaríamos "dibujos de escultor" para convertirse en obres de arte con entidad propia, obras definitivas en si mismas. De la fusión de dos de sus medios de expresión: el dibujo -de tipo más específicamente artístico- y la talla -básicamente más artesanal-, es de donde surge otra dimensión creativa: la de grabador, de sólid grabador al boj. En su trabajo de inicio de catalogación de la obra de Fidel Aguilar, Jaume Fàbrega supone que el total de grabados que realizó fué de unos 15, de los cuales la presente edición ofrece 7 estampados con los bojes originales y 3 reproducidos a partir de planchas metalicas correspondientes a originales desaparecidos. Esta es una documentación importantísima de síntesis de la obra de Fidel, toda vez que el mencionado autor sitúa su realización entre los años 1915 y 1917, es decir, los dos últimos años de la vida del artista; una vida que no podemos olvidar que fué, desgraciadamente, de tan solo veintidós años. Estimad, pues, estos grabados, porque son una muestra única de la obra de uno de los artistas gerundenses más auténticos y honestos, seguramente el más dotado de todos los que han salido de entre nosotros. ![]() Autorretrato de Fidel Aguilar, carbón sobre papel, 54 x 42 cms. Portada de la publicación "Fidel Aguilar" (ver bibliografia) Bibliografia: Más obras de Fidel Aguilar |
![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() (Todas las piezas, procedentes de colección privada, Girona). |
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