Desarrollo y consecuencias de la batalla.
El 24 de mayo, las fuerzas hispano-catalanas se desplegaron a la derecha del Ter, entre Verges y Torroella, con el objectivo de impedir el paso de los franceses. El día 26, éstos intentaron cruzar el vado de Verges, pero, ante la resistencia de las artillerias, que disparaban de una y otra parte del rio, se desplegaron hacia Torroella.
La madrugada del día 27 de mayo, a las cuatro de la madrugada, con una niebla muy espesa sobre los bancos del rio, la caballeria francesa atravesó el vado de Torroella, y con su embestida dispersó la infanteria española que, después de la primera descarga de sus mosquetones, ya no podia oponer ninguna resistencia. Escalona reagrupó su caballeria para contraatacar y salvar lo que fuese posible de los infantes, iniciativa que fué contrarrestada por 20 escuadrones de caballeria y 5 batallones de infanteria que habían cruzado el Ter y les esperaban en formación de batalla. Los españoles se replegaron procurando salvar las tropas de a pie.
Las fuerzas francesas cruzaron, seguidamente, el vado de Ullà con los batallones de su centro para atacar de frente y de flanco al grueso de la infanteria española; simultáneamente, los franceses desplegados ante Torroella lanzaron un ataque para cruzar el Canal del Molino, defendido por arcabuceros a caballo de Extremadura y los tercios Amarillos y Colorados, que fueron dispersados por los atacantes.
A partir de aquel momento empezó la desbandada. Los españoles intentaron hacerse fuertes cerca de Gualta, aprovechando el obstáculo del Rec del Molí, pero fueron dispersados y marcharon en retirada para reagruparse en Girona.
Las fuerzas españolas contabilizaron entre 3.250 y 5.700 bajas, entre muertos, heridos y desertores, y los franceses, entre 300 y 500. Según fuentes francesas las pérdidas españolas excedieron los 9.000 hombres incluyendo 2.000 prisioneros.
Con esta situación, el camino quedaba libre para Noailles. El 30 de mayo, tres días después de la derrota española en el rio Ter, Noailles empezaba el sitio por tierra y mar de la fortaleza de Palamós, que se rendía el 10 de junio. Seguidamente se dirigió a Girona, y el 19 de junio comenzó el sitio; el 24 había instalado 18 grandes cañones de sitio que comenzaban a batir las defensas y las murallas de la puerta del Carmen y el baluarte de la Mercè, el día 27, con la toma del fortín de Condestable, dominaba todas las defensas exteriores de la ciudad.
El 29 de junio tuvo lugar una reunión entre el gobernador de la plaza, Francisco de Copula, el maestre de campo, los jurados de la ciudad y representantes del Capítulo de la Catedral, en la que se acordó la capitulación y consecuente evitación del saqueo con el que habían amenazado los franceses si tenian que entrar por la fuerza en la ciudad.
El 5 de julio José de Grato i Rasset y Jerónimo Fontdevila, delegados designados por el Consejo General, trataron con Raymond Trobat, intendente del Rosellón y asesor de Noailles, las condiciones de entrega de la ciudad. El 10 de julio entraba en Girona el duque de Noailles donde se hizo prestar sacramento de fidelidad y homenaje en los términos que se habían acordado.