Situada en la parte más alta de la calle de San Lorenzo, hace esquina con la de Claveria - Oliva i Prats. En el momento de la expulsión de los judíos (1492) era propiedad del rector de la Aljama León Avinay, el cual, conjuntamente con los otros miembros y regidores del Consejo Judío -Salomón Sdra, Salomón Samuel, Leví Isaac-, firmaron, en presencia de otros prohombres de la Aljama, las ventas de las propiedades comunales -la última Sinagoga, el hospital y los baños-, e hicieron donación de su cementerio al caballero gerundense Juan de Sarriera. El patio de este notable edificio privado se puede contemplar, en parte, desde la calle de San Lorenzo. En él destacan el pozo -de la época de la expulsión-, la columna románica y los ventanales góticos que adornan las paredes que los rodean.

A pesar de las sucesivas reformas a qué se ha sometido el edificio, aún conserva en su interior ocho entallas para la colocación de les mezuzahs. Algunas de estas piedras agujereadas se encuentran en la cara interior del pozo, y otras en las paredes del patio, posiciones significativas de los remodelados que hemos mencionado.

Desde el jardín de esta casa -diseñado bajo una clara simbología cabalística- se tiene una espléndida panorámica del patio llamado de lo Rabinos del Centro Bonastruc ça Porta y del callejón de Hernández, éste último cerrado por los dos extremos, y por tanto no accesible actualmente al público, paralelo al de San Lorenzo.

En las partes más bajas del edificie se observan bóvedas y arcos de los que solamente es visible la parte más alta, indicativo del modo de construcción habitual en los siglos medievales y posteriores, en que no solia derribar totalmente los edificios viejos para edificar nuevas construcciones, sinó que, rellenándolos parcialmente de tierra y restos de derribos se utilizaban como basamentos de las nuevas edificaciones.



Extraído de "Girona. Guía del Call", Fèlix Xunclà i Tubert, Girona 1995, GI-500-95.

Imagen: Dibujo de Fèlix Xunclà, extraído de la misma obra.

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