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Conjuntamente con los callejones de San Lorenzo y de Hernández -éste, cerrado por ambos extremos-, comunican el límite superior del Call judío, las calles de Claveria y del doctor Oliva i Prat, con la calle de la Força. La vuelta que cubre la parte central, le da un aire misterioso, sombrío y pintoresco, muy característico del Call, alargando aún más su dimensión, acentuada por su diseño perfectamente rectilineo. Ésta via se había denominado en el pasado Callejón del Arcediano -hay que tener en cuenta que el edificio que se encuentra al final, por su parte superior, lleva este nombre, casa del Arcediano-, y en el siglo XIX se le denominó Calle de Bosqui. En la esquina de esta calle con la de la Força, por su parte norte, la tradición sitúa la casa del célebre Bonastruc ça Porta, Moisès ben Nahman. Texto basado en "Girona. Guia del Call", Fèlix Xunclà i Tubert, Girona 1995, GI-500-95. |
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