En el año 1975, el Instituto del Teatro, con la colaboración de ediciones 62, publicó Teatre de Putxinel·lis, con presentaciones y piezas escénicas escritas por Ezequiel Vigués, "Didó". En su prólogo, Xavier Fábregas escribía En su conjunto la obra de Ezequiel Vigués, Didó, constituye uno de los ejemplos más ricos y notables de un género popular que, hoy, en un momento de nuevo empuje, ha sufrido transformaciones muy profundas. Así, al lado de su valor intrínseco, adquiere para nosotros un inapreciable valor de testimonio.


En el mismo prólogo, Fábregas decía que [...] su afán moralizador -de Didó- no toma en ningún momento un acento molesto, ni interrumpe la acción de les sus comedias. Se resume, eso sí, en la derrota final de los que se oponen a los sentimientos desinteresados y nobles, principalmente el demonio; una derrota espectacular, con desplegamiento de llamaradas infernales, cuando presenta unos ragos de mayor espectacularidad, y un par de versos finales que Tit-Guiñol hacía repetir por los pequeños espectadores. Ests versos eran:

Cuanto más malo, más feo
Cuanto más feo, més demonio
y los demonios, al infierno!!
(En este momente, un golpe de hojalata, con la rodilla, y llamarada).


Presentación extraída del libro "Teatre de Putxinel·lis"

Polichinela (21-2-32)

(Gong!!!)
Buenos días a todos!
Quedo maravillado de contemplar un público tan numeroso y selecto.
Esto prueba que habéis sido buenos, como dijimos el domingo pasado al recordar Los Cuatro Gatos de Pedro Romeu. Pero, cosa extraordinaria, hoy, ni uno solo de vosotros ha dejado de serlo, según acaba de decirme aquel señor que hace de portero. Puesto que, tine órdenes de no dejar pasar ningún niño ni ninguna niña, ningún papá ni ninguna mamá, que no haya sido bueno durante la setmana.
Respecto a la peseta, no hagan caso. Es la contraseña. Lo que cuenta, para entrar en la sala, además de tener ganas de entrar, es haber sido bueno.
Y... ya sabéis qué significa ser bueno?
(Sí!) Pues, no hay más que hablar.
(No!) Es eso que piensan los que callan.
(Mutis) Exactamente, lo que todos pensáis
Y bien, pues, empezamos enseguida. Gracias a todos por haber venido.
Hasta más ver!! (Gong!!!)


Fragmento de libreto

"El desafío"

(GUIÑOL coge la espada. Sigue levantando el parapeto. Después saldrá con un capazo en la cabeza y con la espada, y se ocultará detrás del parapeto).

BIGOTES: Qué es esta barricada?
GUIÑOL: Es mi testamento.
BIGOTES: No te servirá de nada. En guardia!
GUIÑOL: En guardia!
BIGOTES: Cuando se dice en guardia, se tiene que presentar el pecho.
GUIÑOL: Ay no, que me resfriaría.
BIGOTES: En guardia, vuelvo a decir.
GUIÑOL: Yo también. Pero, antes, quisiera saber el nombr de quien tiene el honor de desafiarse conmigo.
BIGOTES: Fabiabundo Valentías de Camorra.
GUIÑOL (sale del escondrijo): En guardia!, señor Moribundo de Panarra (Luchan). "Alto el fuego".
BIGOTES: A la primera estocada, le envío al apotecario (BIGOTES pincha GUIÑOL por la espalda. GUIÑOL se hace el muerto.) Ya está muerto para siempre jamás. Ahora esperaré el viejo que se permitió burlarse de mí en el teatro. Mientras voy a celebrar mi victória bebiendo unas copas de cazalla.
LIBORIO (el cual ha seguido las peripecias del desafío, sale de la farmacia, gimiendo por la desgracia que piensa que ha sufrido GUIÑOL): Pobre Guiñol, tan buen chico como era.
GUIÑOL: No me hagas cosquillas.
LIBORIO: Que no estás muerto?
GUIÑOL: No, que estoy vivo.
LIBORIO: Hola, hola, hola. Escucha, Guiñol, al bigotudo le están sirviendo copas.
GUIÑOL (se levanta): Pues yo le serviré bastos. (GUIÑOL va a buscar la porra. LIBORIO se oculta en la farmacia, y GUIÑOL vuelve a ocupar el lugar del muerto, armado con la porra.) BIGOTES (sale de la taberna): Guardadme la espada, después vendré a buscarla para otro desafío.
TAVERNER (desde dentro): Muy bien dice, señor.
BIGOTES: Qué cazalla me han servido. (Pam!, GUIÑOL, le pega.) Tengo la sensación como si me pegasen. Dónde se oculta, el que me pega? (Pam!) Éste no puede ser, porqué está muerto, y los muertos no poden pegar. (Juego de escena. Finalmente también va a buscar una porra, GUIÑOL se oculta detrás del parapeto.) Ah, ah, este mocoso ha simulado que estaba muerto para engañarme. Desconoce que yo, además de ser un gran espadachín, soy maestro en el arte de hacer girar el bastón. Le daré una lección. Sal de tu escondrijo, que te quiero dar una lección.
GUIÑOL (sale de detrás del parapeto): Yo siempre estoy dispuesto para recibir lecciones.
BIGOTES: Y no te haré pagar nada. El bastón hay que cogerlo así.
GUIÑOL (le imita burlándose de el): Así. BIGOTES: Se hace girar. Seguidamente, el primer tanto. (GUIÑOL lo esquiva y pega un garrotazo al contrincante).
GUIÑOL: Y el segundo?
BIGOTES: Toma (GUIÑOL esquiva y golpea hasta que BIGOTES cae.)
LIBORIO: Muy bien, Guiñol! Mira, ahora viene el señor Ciriaco.

ESCENA FINAL

(GUIÑOL, LIBORIO y CIRIACO)
CIRIACIO: Guiñol, amigo mío, te felicito. Has estado magnífico con la espada y superior con el bastón. Con mis hijas te hemos estado mirando desde la ventana. Lo hemos visto todo, y les he dicho: hijitas mías, la victória de Guiñol es una victória de la família, que hay que celebrar. Poned la mesa con dos platos más, uno para Guiñol, y el otro para el buen amigo el señor Liborio.
LIBORIO: Acepto de buen grado, y voy a ponerme el chaqué.
CIRIACO: Póngase elegante.
LIBORIO: De Fiesta Mayor.
GUIÑOL (para el BIGOTES): De este, que vamos a hacer?
LIBORIO:

Envíalo al botavante.
De esta forma, chicos,
se castiga un bergante,
pretencioso, sinvergüenza,
indiscreto y fanfarrón. (Final con DEMONIO)


Documentos y fotografías de la colección particular de Santi Roca D. Costa.



Ezequiel Vigués "Didó", Teatre de Putxinel·lis. Monografías de teatro. Instituto del Teatro-Ediciones 62, 1975. ISBN 84-297-1142-2.











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