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Nicolau Eimeric nació en Girona hacia 1320. Con catorce años ingresó en el monasterio dominico de Santo Domingo, el 4 de agosto de 1334, donde durante su noviciado fué instruído en teologia por, el posteriormente beato, Dalmau Moner. Con el objetivo de completar sus estudios se trasladó a Toulouse y más tarde a Paris, ciudad en la que obtuvo el doctorado en el año 1352. De regreso a Girona, sustituyó a Dalmau Moner como profesor de teologia.
En 1357, Eimeric sustituyó Nicola Roselli, que había sido nombrado cardenal, como Inquisidor General de la corona de Aragón. Al cabo de un año de ejercicio de su cargo, Eimeric obtuvo el cargo honorífico de capellán del Papa Inocencio VI como reconocimiento a su diligencia en la persecución de herejes y blasfemos.
No obstante, el empeño mostrado como Inquisidor General le aportó muchos enemigos, entre los que se contaba el rey Pedro IV. El rey Pedro intentó que se relevase a Eimeric del cargo en 1360, cuando la Inquisición interrogó al franciscano Nicolás de Calabria. Otro ejemplo de la tarea de Eimeric como inquisidor es su sentencia contra el judio Astruc de Piera en 1370. De Piera, que era barcelonés, fué acusado de brujeria, y sentenciado al arrepentimiento público en la catedral, y después a prisión perpetua. Eimeric ordenó también atravesar la lengua de los herejes con un clavo, con la finalidad de que no blasfemasen más. Fué el primer inquisidor que se saltó la prohibición eclesiástica de infligir tormento a un individuo dos veces, interpretando que se permetían sesiones diferentes de tortura para cargos separados de herejía.
Eimeric fué elegido Vicario General de los dominicos de Aragón en 1362, pero su elección fué contestada por el sacerdote Bernardo Ermengaudi, quien, además de tener una larga disputa con Eimeric, contaba con el apoyo político del rey Pedro IV. Cuando se solicitó la intervención del papa Urbano V, Guillaume de Grimoard, para solucionar el tema, éste invalidó la elección de Eimeric en base a que consideraba que el cargo de Vicario General estaba en conflicto con el de Inquisidor General. No obstante, no confirmó Ermengaudi como Vicario General, y optó por un tercero neutral, Jacopo Dominici.
La enemistad de Pedro IV hacia Eimeric se intensificó en 1366, cuando Eimeric empezó a atacar las obras de Ramón Llull y a perseguir sus seguidores; el rey prohibió a Eimeric predicar en la ciudad de Barcelona. Éste desobedeció la orden a escondidas y, no satisfecho con esto, apoyó la revuelta de la diócesis de Tarragona contra el monarca. El conflicto acabó cuando en 1376 el gobernador local, con 200 caballeros, rodeó el monasterio dominico en el que residia Eimeric, quien huyó a la corte papal de Gregorio XI en Aviñón.

Placa colocada en la puerta del convento de Santo Domingo
Durante su estancia en Aviñón, Eimeric completó su obra más famosa, el Directorium Inquisitorum. En 1377 acompañó a Gregorio XI, Pierre Roger de Beaufort, a Roma, donde permaneció hasta la muerte del papa en 1378. En el Cisma de Occidente que surgió a la muerte del papa Gregorio, Eimeric se inclinó en favor del antipapa Clemente VII, Roberto de Ginebra, enfrentado a Urbano VI, y volvió a Aviñón en 1378, donde entró en conflicto con Vicente Ferrer, porqué creia que Ferrer empezaba a simpatizar con el papa Urbano VI, el opositor de Clemente VII.
Eimeric regresó a la Corona de Aragón en 1381, donde, durante su ausencia, Bernardo Ermengaudi había asumido las funciones de Inquisidor General. Eimeric se negó a reconocer a Ermengaudi y en 1383, actuando como Inquisidor General, notificó a los habitantes de Barcelona que había prohibido las obras de Ramon Llull. Furioso, Pedro IV ordenó que Eimeric fuese ahorcado, pero la intercesión de la reina, Leonor de Sicília, consiguió que se cambiase la sentencia por la de exilio permanente. Otra vez Eimeric ignoró la sentencia y permaneció en Aragón, en buena parte gracias al apoyo del hijo del rey Pedro, el futuro Juan I, que sería denominado el cazador y también el amador de la gentileza.
El rey Pedro murió en 1386 y le sucedió su hijo Juan I, que reconoció la autoridad de Eimeric como Inquisidor General. Al principio, Juan I favoreció la represión de los seguidores de Llull, pero sólo hasta 1388, cuando Eimeric decidió investigar toda la ciudad de Valencia por herejía. Juan I intervino para liberar al secretario de municipio, que había sido encarcelado. El rey pidió a la Iglesia que controlase la violencia de Eimeric y que las obras de Llull fuesen otra vez examinadas.
Después de los hechos de Valencia, Eimeric buscó refugio de las represalias del rey Juan en una iglesia, pero dos años más tarde, se retiró a Aviñón, donde permaneció hasta la muerte del rey Juan. En Aviñón Eimeric se dedicó a la defensa de la legitimidad de Clemente VII como papa. Después de la muerte del papa Clemente en 1394, siguió en Aviñón apoyando por escrito a su sucesor, el antipapa Benedicto XIII, el llamado papa Luna. A la muerte de Juan I en 1396, Eimeric regresó al convento de Santo Domingo en Girona, donde permaneció hasta su muerte el 4 de enero de 1399. Su epitafio lo describe como praedicator veridicus, inquisitor intrepidus, doctor egregius.
Del nombre de Nicolau Eimeric encontramos, en la bibliografia, diversas variantes. Así, por ejemplo, en la portada de la edición de 1578 de Roma del Directorium inquisitorum, aparece como Nicolai Eymerici. El apellido, además de Eimeric, se puede encontrar como Aymerich, Eymerich, Eymeric, Emeric, Eimeric y Eymericus.
Obras de Nicolás de Eimeric
La obra más importante y con más trascendencia de Eimeric es el Directorium inquisitorum, que escribió hacia 1376, libro en el que define la brujería y describe las formas de descubrir a las brujas. Para su redacción, parece, Eimeric se basó en textos de magia que había confiscado anteriormente de los acusados de brujería.
También escribió numerosos tratados y documentos sobre diversos temas teológicos y filosóficos, como el Tractatus de potestate papali en 1383 defendiendo la legitimidad de los papas de Aviñón Clemente VII y Benedicto XIII. Buena parte de su vida y obra Eimeric la dedicó a combatir los escritos de Ramon Llull. Basado en el trabajo de Eimeric, el papa Gregorio XI prohibió algunas de las obras de Llull y publicó un decreto contra algunos de los postulados derivados de su obra. Más tarde, Eimeric dedicaría su Tractatus contra doctrinam Raymundi Lulli a Clemente VII. En este documento señala 135 herejías y 38 errores en la teología de los seguidores de Llull. Su Dialogus contra Lullistas es otro ejemplo de su obra contra Llull.
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El rey Pedro IV de Aragón. Pintura de Manuel Aguirre i Monsalbe (1885). (Wikipedia)
El rey Juan I de Aragón. Pintura de Manuel Aguirre i Monsalbe (1885). (Wikipedia)
Portada de la edición romana de 1578 del Directorium inquisitorum.
Puerta de entrada al convento de Santo Domingo.
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