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Adicional a las habituales y periódicas ferias de comestibles y productos gastronómicos, durante las Ferias de San Narciso, ésta especializada en alimentación situa sus paradas en la avenida Ramon Folch y algunas más en la plaza de San Agustín, también denominada de la Independencia. ![]() Los feriantes practican la más sencilla y a la vez más efectiva técnica de marketing. Acercar al paseante que observa la parada una porcion de lo que vende, queso, embutidos, o anchoas sobre una pequeña rebanada de pan com tomate, acompañando de la frase "pruébelo, verá como le gusta". Y jamás se equivocan: los productos que ofrecen entran simultáneamente en el cuerpo por tres sentidos: la vista, los olores de lo que exhiben, y, cuando tomamos lo que nos ofrecen, por el gusto, potenciándose los unos a los otros. ![]()
Por privilegio del rey Pedro III, fechado en Girona el 7 de diciembre de 1345, el lunes de la segunda Pascua de Cuaresma empezaba una feria de quince días que siguió celebrándose anualmente hasta mediados del siglo XV. El mismo rey, por decreto datado en Barcelona el 29 de abril de 1344, traspasó el mercado que tenía lugar el 2 de noviembre al cuarto domingo de Cuaresma, mercado que continuó celebrándose hasta principios del siglo XVI. El sábado de Ramos tenía lugar una gran feria-mercado tradicional, uno de los tres grandes mercados anuales, con el de Todos los Santos y Santo Tomás. J. Gibert, en el trabajo mencionado en la bibliografia, indica que la concurrencia y la animación eran extraordinarias, y constituía el aprovisionamiento para los días de la Semana Santa, así como el de Santo Tomás lo era para los de Navidad. Los comarcanos venian a buscar las palmas y el laurel que llevarian a bendecir al día siguiente, la cera con que iluminarian el "monumento" del Jueves Santo, y los roscones que tenian que regalar a sus ahijados. La animación duraba hasta bien entrada la tarde, y todo el comercio de la ciudad se beneficiaba de ello. Y después, mientras las carreteras se veían atestadas de carruajes y de grupos que regresaban a sus pueblos, bien provistos para las próximas fiestas, el comerciante gerundense, cansado y satisfecho, hacía el recuento de sus ganancias. |
![]() ![]() ![]() Bibliografia: |
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