La evolución que a lo largo del tiempo ha seguido la calle de la Força ha sido curiosa. Si hacemos una secuencia rápida en el tiempo, pasaríamos de via romana, el kardo maximus de la Gerunda romana, que reseguía la Via Augusta, a via principal del barrio judío durante siglos (se habia denominado "calle del Call"), calle clerical (1), itinerario de estudiantes durante casi un siglo y medio (2), dirigiéndose al Instituto Viejo, hasta que en la actualidad es itinerario obligado de los turistas que nos visitan y, a menudo, testigo de actos ciudadanos, como la Marcha de antorchas el 10 de septiembre.

En el último medio siglo también ha camabiado notablemente la fisonomía ciudadana de la calle: había sido una via artesanal y comercial considerable, con tiendas de comestibles, talleres artesanales, compradores-venedores de muebles viejos, una peluqueria, un taller de encuadernación, despachos y oficinas, una imprenta, incluso los locales de Radio Girona. Uno de los talleres de artesanos que había era el de Adolf Fargnoli, hermano del famoso fotógrafo, que trabajaba la madera y el metal, y tenia sus instalaciones en los bajos de la casa Boschmonar, a los pies de la Subida de la Virgen de la Pera.

La Fiesta de la calle, en el año 1903.

En un artículo publicado en el Diario de Girona, Enric Mirambell, cronista de la ciudad, menciona un programa de la fiesta de la calle de la Força y Zapaterías Viejas, que se celebró en el año 1903, que sirve para ilustrar los festejos que tenían lugar en una festividad como esta hace poco más de un siglo. Este curioso programa se titula "Pregón que los muy honorables prohombres y pabordes y clavario del barrio de la Força i Zapaterias Viejas hacen a los ciudadanos y demás forasteros de la muy leal e inmortal ciudad de Gerona. Laus Deo"

Las referidas fiestas se celebraron los días 5, 6 y 7 de septiembre, en honor de la patrona del barrio, la Virgen de la Buena Muerte, que tiene su capilla en el portal de Sobreportes. El primero de los tres días, a las seis de la mañana, cohetes y repique de las campanas de la iglesia de San Lucas despertó a los vecinos. Por la tarde, un pasacalle con la participación de enanos y cabezudos, a las siete celebración en la iglesia de San Lucas, y a las nueve baile de sardanas largas.

El segundo día aún se madrugó más; a les cinco las campanas y los cohetes ya despertaban a los vecinos, y a las diez oficio solemne en la iglesia de San Lucas, con acompañamiento de orquesta y sermón, a fin de que los músicos tuviesen ocasión de salir al exterior a fumar un cigarrillo. Mirambell indica que esta costumbre de músicos y cantantes estaba muy generalizada. Yo recuerdo como los que actuaban en la Catedral, mientras se pronunciaba el sermón en la Misa solemne, salían a fumar a la puerta de los Apóstoles o al pie de la escalera de acceso al campanario, al fondo de la capilla del Baptisterio. Durante todo el día seguían las fiestas con sardanas, bailes, teatro de títeres y fiesta.

El tercer día, con el objetivo de que los vecinos que no tuviesen que ir a trabajar pudiesen dormir un poco más, no había el despertar con cohetes y campanas; a las nueve Misa en sufragio de los vecinos fallecidos aquel año, y por la tarde una corrida de toros en la plaza de la Catedral. Mirambel explica que en aquella plaza hemos podido presenciar muy diversos actos y espectáculos; pero una corrida de toros resulta una singular novedad. Hemos de suponer que se trataria de una corrida grotesca, fingiendo la existencia de unos toros inexistentes. Especifica el programa que los animals no serán muertos a estoque, sinó de asco. Seguidamente se convocaba a las cuatro de la tarde a los vecinos para ir todos a los parajes de La Barca, al otro lado del Parque de la Dehesa, para celebrar la tradicional "feixina", y finalmente acabar la fiesta con el último baile de sardanas largas, que empezaría a las nueve de la noche.


Notas

(1) - El cronista oficial de la ciudad, Enric Mirambell, en un artículo publicado en el Diario de Girona titulado "La fiesta de la Força y Zapaterias Viejas ", menciona que [...]"Yo aún recuerdo cuando en el espacio que va de la plaza del Aceite hasta la plaza de la Catedral tenían su domicilio catorce curas. Y podemos suponer que, en 1903, aún deberían concentrarse más. Canónigos, beneficiados, capellanes de conventos, profesores de Seminario, con las correspondientes amas de llaves. Todos vestidos y vestidas de negro daban a la calle un carácter serio, recogido".
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(2) - Enric Mirambell, en "Retalls de Vida Gironina", menciona que [...] desde 1845 hasta 1966 el Instituto, instalado en el desamortizado convento de capuchinos era el centro docente más importante de la província. El Instituto de Girona y el Figueres eran los dos únicos centros oficiales de enseñanza media que existían en las comarcas gerundenses. [...] Todos los gerundenses de la ciudad y de buena parte de las comarcas que pretendían seguir una carrera universitaria tenían que pasar previamente por el Instituto. Unos asistían regularmente a las clases; otros venían a examinarse como libres en las convocatorias de junio y septiembre.
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Hornacina con un relieve de San Lorenzo, con la parrilla símbolo de su martirio. La leyenda dice que san Sixto, papa y mártir, acompañado de san Lorenzo, se hospedó en la casa nº 12 de esta calle. Este fué el origen de que durante un tiempo la calle se denominase de San Lorenzo.


Bibliografia

- Retalls de Vida Gironina. Enric Mirambell i Belloc. Ayuntamiento de Girona, Colección Historia de Girona nº 40, 2007. ISBN 84-8496-039-0.


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