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El Jardín de la Francesa está incorporado entre dos de las rutas que pueden hacer los visitantes de la ciudad: por una parte, el paseo por las murallas, desde donde se puede descender o simplemente contemplarlo, protegido por los ábsides de la Catedral, y por otra, resiguiendo el exterior de la Seo, desde la Plaza de los Apóstoles en dirección al Paseo Arqueológico. Quim Torra, en su obra "Girona encisa", menciona que la francesa que da nombre al lugar era Madame Matieu, que residía en la calle de las Hortes, donde componia sus obres literarias, y que hasta los años 60 ostentó la propiedad que consistía en una torreta con su jardín. La torreta desapareció, pero quedó el jardín, donde actualmente crecen el acanto, el laurel, los cipreses. La poetisa Isabel Oliva i Prat, en L'instant de l'Àngel dedica a este lugar el poema "Domus Canonicalis", la frase que aparece en el dintel de la puerta de entrada al recinto: Unes frontisses que grinyolen i un cop sord (Unos goznes que chirrían y un golpe sordo ![]() |
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Bibliografia |
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