Antecedentes de los gigantes

El sonido de bronce de las campanas se extiende y llena las calles y callejuelas de piedra gris y húmeda. El sonido festivo avisa que algo importante va a suceder en la ciudad. Así nos podemos imaginar el inicio de una fiesta del Corpus en la Girona medieval. Amarillo de sol, amarillo de retama. Las figuraciones de gigantes, enanos y bestiario simbólico van muy ligadas a esta festividad, en una fusión de connotaciones cristianas y paganas en el crisol cultural ciudadano. Pero no era únicamente ésta la fiesta que propiciaba las exhibiciones de estos elementos: el Carnaval, las fiestas mayores de los barrios y otros, religiosas y civiles, eran también ocasiones durante las cuales representaban sus danzas y paseos.


Los capgrossos de Girona

La fiesta del Corpus fue establecida a primeros del siglo XIV por una disposición pontificia. Después de algunos intentos anteriores, el papa Juan XXII estableció la fiesta y la celebración de su octava en el año 1316.

Durante esta festividad, en Girona se organizaban bailes, que sufragaba el común de la ciudad. Por tal de que el sonido de la cobla se hiciese sentir a mayor distancia y el radio de la danza pudiese tomar más extensión, la cobla se situaba en la parte alta del campanario (1).

En estos tipos de celebraciones era habitual la representación de misterios religiosos. Hacia finales del siglo XVI, en nuestra ciudad, se representaban algunos en estrados o catafalcos en dos plazas. Se tiene notícias de las representaciones de los del Sacrificio de Isaac, del de Santa Inés, del de la Casta Susana y del del Sueño y la venta de José. En cambio no se tiene ningún rastro documental, ni en Girona ni en el resto de Catalunya, de la costumbre de representar misterios y otras figuraciones escénicas de tema bíblico relacionadas con el Santo Sacramento, como se había estilado en tierras de Castilla hasta dar orígen a un género teatral, el denominado Auto Sacramental, destinado a realzar y ponderar el Misterio del Sacramento. Algunos autores relacionan el orígen de los gigantes y de los animales fantásticos a este tipo de manifestaciones a caballo entre el teatro y la devoción religiosa.


Los capgrossos de Girona en la Cort Reial

La notícia documental más antigua sobre gigantes es del siglo XIV, y proviene de Poperinghe, en Flandes(2). En Girona, no se conoce documentalmente el orígen de los gigantes, a pesar de que se conocen citas y referencias bibliográficas y documentales desde el siglo XVII. Las raíces de la existencia de los gigantes, diferentes etnólogos y folkloristas las situan en diversos lugares y orígenes. Consta que el gigante de Girona, a principio del siglo XVII, se hartaba de arroz. La documentación de 1612 habla de esta comida del personaje, aunque no imaginamos como debía ser; lo que si se menciona es que este tipo de actividad, que tenia lugar en la Seo, producía al personaje daños físicos.

Otras figuras

Aparte de los gigantes, la ciudad tuvo, ya en épocas muy antiguas, otros elementos, algunos ya desaparecidos, y que conocemos por datos documentales vagos e imprecisos, y otros que se mantienen, que paseaban y exhibian durante determinadas fiestas y celebraciones. Los de incorporación más reciente a esta pléyade fueron los capgrossos (enanos, literalmente, "cabezas grandes"). La referencia que se tiene más antigua en Catalunya es el llamado Lligamosques o Espantamosques (ata-moscas o espanta-moscas) de Olot, obra del escultor Ramón Mercader.

Los vecinos del barrio gerundense de San Pedro de Galligants poseian un muñeco que aún salía en determinadas festividades a mediados del siglo XIX. Por lo que se encuentra escrito no se puede deducir con certeza qué tipo de figura debía ser. Era calificado de Monoi, término equivalente, según Joan Amades, a simio o mono, detalle que hace creer que debía simular un hombre posiblemente contrahecho. Esta similitud se afianza con los monots de Jijona (3). Este muñeco salía por las fiestas de Carnaval delante de una especie de procesión cívica, rodeado completamente de hachas y luces enceendidas. También se le paseaba durant la víspera de San Pedro, patrón de la fiesta del barrio, y en 1812 aún participó en la procesión del Corpus.

En lo que se refiere al Águila, solamente las ciudades estaban autorizadas a teneir una; exhibirla era todo un símbolo que se valoraba en función de la ocasión. Para obsequiar a alguien muy importante, se le recibia con el águila de la ciudad, significando así la trascendencia de la personalidad visitante de la ciudad.

Antes de la institución de la festividad del Corpus no hya referencias documentales al águila de Girona. Esta era acompañada en sus salidas por diversos porteadores, vestidos convenientemente, que se iban relevando en el soporte del pese del animal. A principios del siglo XVII, estos porteadores del águila gerundense se comían, cumpliendo la tradición, la paloma, siempre blanca, que, con las patas atadas con cintas de colores, y durante las fiestas, la figura portaba viva en el pico. Esta costumbre se conservó hasta fechas recientes.

El Tarlà es otro elemento el orígen del cual nos es desconocido. La leyenda afirma que en plena época de la peste, en la Argenteria cerrada por miedo al contagio, un personaje distraia la chiquilleria (y a los mayores, se supone) con sus saltos y volteretas. En unas épocas, era llevado y paseado por la ciudad, en coche descubierto y acompañado por los gigantes y capgrossos, pero, a diferencia de los otros elementos mencionados, su exhibición era (y es) en un lugar fijo de la Argenteria, durante unas fechas determinadas, colgado por las manos de un rodillo de una a otra parte de la calle, dando vueltas y volteretas. Últimamente, y en forma humana, está presente en diversas ocasiones como durante la cabalgata de los Reyes Magos, el pasacalle de las Ferias de la ciudad, etc.

A finales del siglo pasado, por Cuaresma, apareció un personaje que la representaba, recortado, y que se colgaba en la Rambla. Era la vieja de la Cuaresma, con las siete piernas que la caracterizan y que representan las siete semanas de ayunos y abstinencias, y que iban recortando a medida que pasaban. A pesar de todo, parece que no cuajó, y no fue más allá esta figura recortada en madera.

Los gigantes actuales

Con la creación de la Asociación de Amigos de los Gigantes de Girona se propició la construcción de nuevos elementos, restauración de otros, la rganización de un grupo (colla) gigantera estable y toda una programación de exhibiciones. En 1994 se retemó la celebración por las calles de la ciudad de la fiesta del Corpus, con un aire exclusivamente civil, reencontrando las alfombras de flores y los desfiles del águila, los gigantes y los capgrossos.

La actual colla gegantera de la ciudad de Girona es Fal·lera Gironina, colla que, además de giganteros, está compuesta per tocadores de chirimía, percusionistas, chancleros, etc.

CARLOMAGNO Y ANA GIRONELLA. Pareja de gigantes diseñados por Carles Vivó y construidos en Tiana, en el Taller Pere Botero, en el año 1985. Por esta razón se les conoce popularmente como los gigantes de Vivó. Al llegar a Girona el resultado no agradó y se les cortó la cabeza para hacer otras testas nuevas en la Escuela de Arte La Mercè donde también se construyeron los vestidos, en sustitución de los originales de la Sra. Anna Breba, quien regaló las túnicas y capas a la ciudad, y en su honor la giganta lleva su nombre. El resultado no fue demasiado armonioso y se notaba la desproporción entre manos y cabeza. En el año 1993 fueron restaurados por David Ventura con ocasión del bautismo de las réplicas de los gigantes históricos Félix y Maria Ángeles. Desde el año 1998 se utilizan unas réplicas en cartón-piedra hechas en el taller "El drac petit" de Terrassa. El peso del gigante es de 56 kgs y su altura de 3,70 m. Ana Gironella pesa 41 kgs y tiene una altura de 3,55 m.

FÉLIX Y ÁNGELES. Réplicas, hechas en 1993 con materiales mucho más ligeros, de los antiguos gigantes tradicionales, actualmente exhibidos, desde 1985, en el Museo de Historia de la Ciudad, cerca del águila original que les había acompañado tantas veces. Estos gigantes fueron bautizados con los nombres de Fèlix y Ma. Ángeles, en honor a dos elementos muy característicos de Girona: Fèlix por el campanario de San Félix; y M. Ángeles por el Santuario de la Virgen de los Ángeles, lugar muy apreciado por los gerundenses. El elemento más peculiar del gigante es el toisón de oro que lleva colgado del cuello; símbolo de su realeza. La giganta luce dos largas trenzas rubias que resaltan como elemento más peculiar. Antiguamente el peinado se canbiaba anualmente según las corrientes de moda.

CUGAT Y LA MUSA. El gigante representa el músico gerundense universal Xavier Cugat, y la giganta, la musa de su obra. Él con su inseparabla violín bajo el brazo y el arco en la mano. La giganta sostiene un chiuaua, compañero inseparable de Cugui. Bautizados en 1993, durante la celebración se creó la Orden del Aceite, y, en la plaza del mismo nombre, donde nació el músico y caricaturista, se le impuso la medalla acreditativa de su pertenencia a esta orden. Con este distintivo también se galardonó al alcalde, entonces, de la ciudad, el Sr. Joaquim Nadal. Estos gigantes son propiedad de la Asociación de Amigos de los Gigantes de Girona. En 1994, un acte incívico puso fin al gigante Cugat; fué quemado cuando estaba depositado, con sus compañeros, en la entrada del Ayuntamiento. Fueron diseñados por Joaquim Pla i Dalmau y construidos en el taller Ventura i Hosta de Navata. En eñ año 1999 fueron restaurados por Jordi Grau en el taller "El drac petit" de Terrassa. El gigante tiene un peso de 40 kgs y una altura de 3,50 m, y la giganta pesa 35 kg y su altura es de 3,45 m.

Los capgrossos

La ciudadanía gerundense los ha bautizado, aun que nunca han pasado cerca de una pila bautismal, con nombres que hacen referencia, la majoria de ellos, a diversos lugares de la Girona Antigua. Tres de ellos hacen una clara referencia al mundo de los negocios (la Argentera, el Mercader, y la Marieta de las Coles), uno, a la política ciudadana (el Ciudadano), dos a los orígenes y valoraciones campesinas de los alrededores (la Pericota y el Merdisser), tres tienen connotaciones religiosas, casi místicas (la Benita de la Força y los Mellizos, estos últimos con su hábito casi franciscano), otro muestra la ambivalencia de un arma (caza, guerra), el Ballestero, y el último, l'Espantamoscas, con sus insectos pegados constantmente, es la tradición y la leyenda.

De esta lectura y significación se podrian extraer algunos de los rasgos que supuestamente y de forma tradicional caracterizan la ciudad.

EL ESPANTAMOSCAS. Está enfadado con San Narciso, que no se llevó con él todas las moscas. Siempre lleva una, insistente, en la nariz, y otra en la cola del sobrero, oculta pero atenta, esperando la ocasión de poder molestarlo. La mosca es un elemento fuertemente enraizado en la ciudad, y forma parte con total honor de esta pléyade para-religiosa o para-histórica de Girona.

EL BALLESTERO. Diestro en el uso de esta arma, es un cazador de tiempos pasados o un mercenario al servicio de cualquier ejército; representa la calle Ballesterias. A menudo se le ve, acompañado por los perros y detrás de algún conejo, por las montañas de los alrededores de la ciudad.

LA PERICOTA. Con un cántaro en la mano, representa la Fuente de Pericot. Es el olor del tomillo y la alegria de las amapolas. Su tersura y plenitud mediterránea trae connotaciones de antiguas fiestas báquicas, de Carnaval, de la luz de la primavera en los campos del Valle de San Daniel.

LA ARGENTERA. Los negocios, heredados de generaciones, le van bien y está satisfecha. Por eso se pasea, sonriente, bien peinada, bien vestida y cubierta de joyas, tomando el sol, por las calles de los alrededores de su casa. Hay quien dice que incluso se muda, en casa, para sentarse a la mesa. Representa la calle de la Argenteria.

EL MERCADER. Emparentado físicamente con el Judío de la antigua pléyade de capgrossos, es el negociante. Con la bolsa de los dineros en la mano, la vista pendiente de las inversiones y las hipotecas, no sale demasiado de su casa. Personifica la calle de los Mercaderes.

EL MERDISSER. Recuerda con su barretina y su porte de plenitud vital, que es el hortelano del barrio del Mercadal, la antigua despensa de la ciudad, donde se levantaban los molinos y se encontraban los huertos que abastecian las mesas de la ciudad. En las mejillas encarnadas y en la piel oscurecida, lleva el trabajo y el sudor de tantos días que ha salido de su casa con el sol, el rastro en una mano y el cesto en la otra.

LA MARIETA DE LAS COLES. Acostumbrada a cantar las excelencias del contenido de sus cuévanos y cestos, los tomates y las berenjenas, las cebollas y los pimientos, siempre grita. Es la personificación de lo ufano. Representa la plaza de las Coles.

LA BENITA DE LA FORÇA. Huele a incienso y a confesionario. Es mujer de rosarios y de agua bendecida, y de vez en cuando añora las misas en latín. Si la Pericota es el Carnaval, la Benita es la Cuaresma. Las campanadas a Maitines que se oien tan bien en su barrio, la despiertan cada día. Tiene la casa llena de imágenes de santos y de estampas de la Virgen.

EL CIUDADANO. De ascendencia ennoblecida por la sangre o por el dinero, es un home influyente en la ciudad. Reluciente, satisfecho, elegantemente vestido con toga, se pasea con un bastón -con el puño de plata, eso si- en la mano porque esto le hace parecer aún más distinguido y elegante. Vive en calle de los Ciudadanos en uno de aquellos palacios que son visitados una vez al año cuando hacen la exposición de flores.

LOS MELLIZOS. Malcarados y de mal genio, son hermanos univitelinos, y ésta es la causa que sean tan pequeñitos. Profesaron en un convento lejano unos votos que les impiden hablar.



Notas

(1) - Joan Amades, al seu Costumari Català (vol. III, página 10 de la edición de Barcelona, 1987, ed. Salvat), fuente de esta información, no menciona, desgraciadament, de qué campanario se trataba. (Volver al texto)


(2) - Según el filólogo y etnólogo Krüger, en "Folklore de la Frande", mencionado por Joan Amades, en su Costumari Català (vol. III, página 26 de la edición de Barcelona, 1987, ed. Salvat). Este autor hace notar que solament se los encuentra en núcleos ciudadanos y en los centros industriales importantes, detalle que hace pensar en una procedencia gremial y urbana derivada de la expansión medieval de los gremios. (Volver al texto)

(3) - Estos monots eran unos muñecos que en la diada del Corpus guarnecian las puertas de las casas. Joan Amades, Costumari Català (vol. III, "Diada de Corpus", Barcelona, 1987, ed. Salvat). (Volver al texto)


Bautismo de los gigantes, 1993. Cort Reial. Video gentileza de M. Carme Ribas i Mora




Gigantes Félix y Ángeles y capgrossos ante el Ayuntamiento.




El gigante Carlomagno, diseñado por Carles Vivó.




Los capgrossos ante el Ayuntamiento de la ciudad.




Cabeza del águila de la ciudad.




Cartel anunciador de los actos del bautismo de los gigantes, el 25 de septiembre de 1993. Cartel obra de Josep Perpinyà.




Cugat y Musa, en el Paseo Arqueológico.




Portada del programa de Ferias de 1994.




Capgros de Girona. Óleo de Luis Suy.


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