El gigante Gerió fué construído por Jordi Grau, según un diseño de Nuxu Perpinyà. Tiene una altura de 4,43 m. y un peso de 138 kg. Se estrenó el 26 de octubre de 2001. Las imágenes del artículo son de la diada gegantera del 2001, cinco días después de su estreno.


Os podéis imaginar un gigante con tres cabezas y seis brazos? Pues éste es el aspecto de Gerió! Os preguntaréis:
- De donde puede haber salido un ser así? Hay quien dice que vino de África, de Mauritania o de Líbia, nadie lo sabe a ciencia cierta.

Lo que si sabemos es que era muy rico, tal vez el más rico del mundo, y que quedó cautivado por el paisaje de nuestras comarcas. Por eso escogió este lugar para vivir y construyó, en un abrir y cerrar de ojos, la torre más alta y bella que se haya construído jamás. Aquella inmensa atalaya fué el primer edificio de nuestra ciudad.

Un día cualquiera, en la confluencia del Ter y el Onyar, Gerió vió a la encantadora Pierene. El gigante quedó enamorado de su belleza y, sin pensarselo dos veces, se acercó a pasos de gigante para declararle su amor. Pirene, asustada, lo rechazó. Al enamorado Gerió se le rompió el corazón.

Su caràcter, de siempre un poco rudo, se volvió adusto e iracundo. Una noche, el enloquecido Gerió decidió acabar con la vida de aquella que le había hecho un desgraciado y pegó fuego al bosque. Al poco rato las montañas que habían dado refugio a la dulce Pirene se convirtieron en un mar de llamas. De ella solamente queda el nombre. Aquellas montañas no son otras que los Pirineos.

Después de aquel episodio el arrepentido Gerió se dedicó a la cria de bueyes. La notícia del despiadado asesinato de Pirene, no obstante, se había extendido por todo el Mediterráneo y la maldad y crueldad de Gerió eran conocidas por todas partes.

Esto propició que un joven Hércules, ávido de fama y reconocimiento, pensase que robándole los bueyes a Gerió despertaría la admiración del mundo entero. Dicho y hecho, esperó que cayese la noche y, furtivamente y con traición, se acercó a los rebaños. Poco a poco y con gran destreza agrupó los bueyes. Sin que sonase ningún cencerro, se los cargó a las espaldas y huyó rápidamente.

Gerió se convirtió en un guerrero vil y malvado, decidido a hacer pagar a todo el mundo lo que le había sucedido. Transformó su bella torre en una inmensa fortificación triangular. La gente la denominaba "ciudad Geriona".

En el lejano Egipto, un rey valiente y bueno llamado Osiris se compadeció de los lamentos de los atemorizados gerundenses y vino a pararle los pies. Decidido, se plantó delante del despiadado monstruo y solemnemente le dijo:

- Tú desde ahora, Gerió, vivirás siempre en la ciudad. Serás dulce con los niños, en el trabajo que te sienta bien, y galante con los mayores. Cada fiesta bailarás como te ordeno, nuevo y de cartón.

El encantamiento fué fulminante. Gerió quedó convertido en un dócil gigante de cartón que cuando sale a bailar hace las delícias de pequeños y mayores.




Texto e imágenes del tríptico montable como objeto, editado por el grupo gigantero Fal·lera Gironina, 2006.

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