Los rios de Girona, el Ter, el Onyar, el Güell y el Galligants, de aparienza habitualmente tranquila y reposada, históricamente han provocado con la fuerza destructora de sus crecidas inundaciones, durante las cuales, a menudo, los puentes y las casas cercanas a los rios eran arrastradas hasta el mar, destrucciones que, durante la Edad Media, comportaban como consecuencia epidemias y grandes mortalidades.



La que es considerada la primera inundación documentada es la que se produjo en 1367. Esta riuada se llevó el puente de madera que había en la calle de la Cort Reial. También fueron muy graves las de los años 1421, 1425 y 1445, en la primera de las cuales quedó muy deteriorado el puente de piedra que existía en la mitad de la calle de Pedret. En la de 1425 las aguas acabaron de arruinar totalmente aquel puente. En la de 1445, consta que el Onyar se llevó un puente que había en el portal denominado de Bonaventura, en el Mercadal, y también algunas casas del barrio.

Durante el siglo XVI se registraron inundaciones los años 1519, 1552, 1579 y 1599. Como consecuencia de la inundación de 1519, la iglesia de San Nicolás se tuvo que reforzar con contrafuertes a causa de haber quedado gravemente afectada. En la de 1599, se ha documentado que el Onyar destruyó cinco casas y llegó a una altura de doce palmos en la calle de la Cort Reial. Al final de la calle de Pedret, existe una lápida en la que se hace constar que el agua llegó diez a palmos por encima del nivel de la calle. Cinco años más tarde, en 1604, el Ter destruyó una parte de la muralla e hizo caer el portal de la Barca.

En el siglo XVII, las inundaciones más importantes las sufrió la ciudad en los años 1617, 1623 y 1678. En la inundació de 1623, se habla de unas medidas-patrón, propiedad del Ayuntamiento, que estaban instaladas en un local, en el extremo de la plaza de las Coles, actual Rambla de la Libertad, en la esquina con la calle de la Argenteria y de Besadó. Más tarde aquellas medidas fueron instaladas en los bajos del actual Ayuntamiento, en la plaza del Vino, donde estuvieron hasta mediados del siglo XIX. Actualmente están depositadas en el Museo de Historia de la Ciudad.

Las mayores inundaciones registradas durante el siglo XVIII fueron las de los años 1716, 1732 y 1763. Durante la de 1732, la riada del Onyar destruyó 8 casas y se llevó el puente de San Agustín que estaba a punto de ser acabado. Por otra parte, el Galligants derribó una casa y parte de la muralla. En la tercera, de 1763, el nivel de las aguas creció mucho, pero afortunadamente no ocasionó grandes desgracias, inundación que se denominó de Santa Teresa por el hecho de haber sucedido en el día en que se celebraba la festividad de esta santa. Esta avenida, conjunta del Ter, el Onyar y el Galligants, hizo estragos en la abadia y la iglesia de San Pedro.

En el siglo XIX, en el mes de septiembre de 1843, tuvo lugar una de las más importantes. A consecuencia del desbordamiento del Galligans, se produjo una gran inundación en el barrio de San Pedro (1). La fuerza de las aguas arrancó el ángulo sur y este del monasterio de San Pedro, exclaustrado desde 1836, e hizo que se hundiera 22 palmos, arruinó diversos edificios que se habían construído sobre los porches levantados sobre el Galligants; aquellos hundimientos y las aguas crecidas inundaron todo el barrio, provocando más de un centenar de muertos y numerosos daños en el sector. El monasterio sufrió muchas veces daños por las avenidas del Galligants, y fué necesario repararlo. Así, la inundación de 1552 (18 de octubre, llamada "inundación de San Lucas"), afectó seriamente la iglesia y el claustro. El 9 de octubre de 1861, otra avenida afectó la ciudad; de la altura de las aguas deja constancia la lápida situada en la entrada del Ayuntamiento de la ciudad.



Lápida de mármol en el patio del Ayuntamiento, conmemorativa de la altura de la riada de 1861, sobre un resalte de la piedra que testifica los sesenta centímetros que alcanzó el agua en éste lugar.

Durante la primera mitad del siglo XX, la más importante fué la que se produjo el 18 de octubre de 1940. El Ter, a causa del deshielo de los Pirineos y las intensas lluvias de levante, después de inundar la llanura de Vic causando grandes destrozos, entró en la comarca del Gironès; debido a su gran crecida obstruyó las desembocaduras de los rios Onyar, Güell y Galligants, provocando en Girona 8 muertos, entre ellos el Alférez Huarte, al derrumbarse el puente que cruzaba el rio Güell entre la Dehesa y la ronda de Ferran Puig, cuando intentaba salvar otras personas, infructuosamente. También se llevó por delante el puente de madera que había entre la calle del Carmen y la plaza del Mercado sobre el rio Onyar. Este puente reconstruído, lleva el nombre del Alférez Huarte en memoria de su gesto heroico. Las aguas llegaron a más de 3 metros en la Dehesa, y en algunos puntos de la ciudad como la Rambla, Argenteria, Ballesterias, Cort Reial, etc. va llegó a los 2 metros o más de nivel. En años posteriores han habido otras inundaciones, como las de los años 1962, 1963 y 1970, pero no con el ímpetu y la destrucción de ésta. Las alturas alcanzadas por éstas últimas avenidas de los rios de la ciudad están indicadas en la pared de un inmueble de la calle de las Ballesteries.



Indicaciones de las alturas alcanzadas por las aguas durante las tres últimas inundaciones en Girona, en el dintel de la puerta de un inmueble de la calle de las Ballesteries.




Notas

(1) - Josep Calzada i Oliveras, en "Sant Pere de Galligans. La història i el monument" menciona que: Segons La noche del 18 al 19 de septiembre de 1843 tuvo lugar la devastadora inundación que produjeron las aguas del Galligants. Fué así de grave esta inundación que la imagen de la Virgen de los Remedios, que había vuelto a la iglesia después de la exclaustración, fué arrastrada fuera de la ciudad y tirada a la corriente del Ter, que se la llevó hacia el Congost. La imagen permaneció parada en el término de Sant Jordi Desvalls. La família Figueras, que desde hacia tiempo se encargaba del culto a la Virgen de los Remedios, corrió a recoger la sagrada imagen, y ésta fué llevada en procesión el 12 de diciembre del mismo año desde la capilla del Pilar de Pedret hasta la iglesia de San Pedro de Galligants y nuevamente colocada en su propio altar.

Pero el hecho puede valorarse también si decimos que la riada destruyó dos islas de casas que había al lado del rio causando ciento veinte muertos, y asoló el ángulo sureste del claustro de Galligants.

Con referencia a este hecho luctuoso se colocó, según explican algunos autores en el atrio de San Pedro de Galligants una señal de la altura a la que habían llegado las aguas con una ingenua inscripción que decía: "Para los que el Galligans fiero - sepultara en su furor - misericordia, Señor". Y mosén Camilo Geis recientemente nos ha explicado que la autoría de estos versos corresponde al autor catalán del siglo pasado [XIX] Andreu Pastells, que era del Puente Mayor, y que con el sobrenombre de "Lo Flavioler del Ter" (El flautista del Ter) publicó unos libros que hoy son una rareza bibliográfica. - Volver al texto



Bibliografia mencionada:

  • Sant Pere de Galligans. La Història i el monument. Josep Calzada i Oliveras. Diputación de Girona, 1983. Dep. Leg. GE-11/83. 378 págs.
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