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Via en fuerte pendiente, verdadero corazón del Call, enlaza la calle de la Força con el límit superior del barrio judío. Es el callejón más pintoresco del barrio y el que despierta más curiosidad de los visitantes. A destacar en él, además de su trazado sinuoso y empinado, las bóvedas que cubren parte de su recorrido, y que proyectan formas sombrías sobre sus paredes irregulares. En esta calle se encuentran la casa Colls-Labayen y el centro Bonastruc ça Porta. La semblanza entre estos callejones empinados y los del casco antiguo de Jerusalén no es tan solo una coincidencia azarosa.El centro Bonastruc ça Porta es un conjunto de construcciones, patios y jardines, la configuración del cual procede de una reforma contemporánea de los años setenta. Es el único conjunto visitable en su totalidad y que aporta una visión global completa de las distribuciones y diseño interiores de las viviendas judías medievales, a pesar de las intervenciones posteriores. Su patio, el llamado Patio de los Rabinos, representa como pocos la sorpresa luminosa y soleada en medio de la trama densa y sombría del antiguo Call. Comunica, con un desnivel salvado por una escalera, con otro jardín cerrado, por la parte sur, por el muro que delimita el callejón de Hernández no accessible al público. Estas construcciones albergan el centro de estudios del mismo nombre, el Museo de História de los Judíos y el Patronato del Call de Girona, donde se llevan a cabo, entre otras actividades, muestras y exposiciones relacionadas con el devenir y las formas de vida judías. Cabe destacar la notable colección de lápides sepulcrales medievales judías.
Extraído de "Girona. Guia del Call", Fèlix Xunclà i Tubert, Girona 1995, GI-500-95. |
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