Al hablar de la plaza del Vino, Josep Pla menciona que "Fué en ésta plaza que sentimos por vez primera en nuestra vida la sensación que producen las cosas de gran carácter. Cronológicamente, fué en la plaza del Víno que sentimos el primer deseo de articular alguna cosa inconcreta y vaga. La plaza del Vino es una plaza rectangular, de proporciones divinas, con porches a derecha e izquierda y la calle de los Ciudadanos al fondo. Delante de estos porches comprendimos que nos encontrábamos cara a cara con la obra magna de nuestros antepasados, que nuestra tradición arrancaba de las curvas de aquellos sillares, que Girona era la capital de nuestra humanidad y de nuestra naturalidad máximas. Al verlos quedamos absortos y de una manera instintiva fuimos a tocar las piedras de los porches y pusimos la espalda sobre las pesadas columnas, ligeramente curvadas que los sostienen".

El recinto de la plaza se encuentra cerrado por la parte norte, por el edificio del o Palacio del General, institución nombrada por las Cortes de Catalunya para las recaudaciones a favor del monarca, en la esquina del cual con la calle de los Ciudadanos, se encuentra una curiosa figura, que algunos identifican con un recaudador de impuestos convertido en demonio de piedra.

En los arcos delante del Ayuntamiento, se encuentran los Cuatro Santos Mártires de Girona, engarzados en la casa Barceló, relieve de piedra del siglo XV con las cabezas de los santos Germán, Paulino, Justo y Scicio, de los que la tradición afirma que eran canteros, las relíquías de los cuales se veneran en la Catedral.




Bibliografia
  • "Girona encisa". Textos de Quim Torra y fotografías de Ramon Creus. Abadia Editores, 2005. ISBN 84-96292-43-6.


  • Entrada de Casa Carles

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