Con cerca de 1.000 años de história, el mnasterio de San Daniel ha albergado de forma continuada una comunidad de monjas benedictinas, que solamente lo han abandonado en tiempos de guerras y desórdenes. No es una história de grandes acontecimientos, sino de humildad, como el pequeño valle al que el monasterio da nombre y que está apartada del movimiento de la ciudad que tiene cerca. De hecho, hasta hace poco, los historiadores gerundenses desconocían la existencia de un magnífico archivo, formado por libros y pergaminos, que se remonten al siglo XI, en el mismo monasterio de San Daniel.


Imagen antigua de Fargnoli. Extraída del cartel indicador del monasterio.

História de la comunidad.

Desde hacía cien años, la iglesia de San Daniel estaba en manos de los obispos de Girona, pero, en 1015, el obispo Pedro, la tuvo que vender a su hermana Ermesenda, condesa de Barcelona, porqué necesitaba dinero para rehabilitar la cubierta de la antigua catedral prerománica de Girona. La muerte del conde Ramón Borrell aceleró la volundad de la condesa de edificar un convento femenino: el 16 de marzo de 1018 Ermesenda y su hijo, el nuevo conde Berenguer Ramón I, dotaron la iglesia de San Daniel con derechos de los mismos condes situados en los alrededores de Girona y con propiedades que habían adquirido de personajes importantes alrededor del año 1000 situados en Salt, Montfullá, Bescanó y Vilablareix, Sant Martí Vell y Celrá, Franciac, Salitja y Riudellots, Sant Sadurní de l'Heura y Fitor, Llambilles y Palafrugell. Desde entonces residieron en ella una comunidad de monjas benedictinas encabezadas por una abadesa.

A lo largo de los siglos XI, XII y XIII el patrimonio del monasterio creció gracies a la dote de cada nueva monja y a donaciones de importantes señoras de la nobleza gerundense. Así, en el siglo XIV se habían acumulado derechos dispersos entre más de 60 lugares del obispado de Girona, que el monasterio conservó hasta la desamortización en 1835. En cada parróquia un baile recaudaba las rentas y, desde inicios del siglo XIV hasta el XIX, las transfería a un procurador del monasterio -un clérigo generalmente- que administraba económicamente el monasterio. Así las monjas se pudieron dedicar enteramente a la plegaria. A inicios del siglo XIII eran menos de 10, pero en 1322 ya eran una veintena, y para regular la convivencia, el obispo de Girona tuvo que dictar unas normas que les impedía salir del monasterio cuando oscurecía, hablar con hombres, llevar manga corta y vestidos relucientes y las obligaba a asistir a las ceremonias religiosas.

A finales del siglo XVIII vivían en el monasterio dieciseis monjas, cifra similar a la actual: trece en el año 2005.

La iglesia de San Daniel, que es una parte del conjunto del monasterio, también era la parróquia a la que acudían los feligreses del valle para oir misa los domingos y recibir los sacramentos eclesiásticos. Unos clérigos se encargaban de estas tareas y de celebrar el culto en el monasterio. Las famílias del valle, no obstante, no eran demasiado numerosas: en 1358 contabilizaban 16 hogares y al final del siglo XV eran 14.

El conjunto arquitectónico.

El actual monasterio de San Daniel es el resultado de muchas reformas ligadas a la larga história de la comunidad benedictina que ha residido en él. Los restos más antiguos, del cuerpo de la iglesia, proceden de una renovación de la iglesia románica del siglo XII; además, en el siglo XIII se construyeron los altares de Santa María, San Gil, Santa Margarita y San Benito. Entonces ya existía la bóveda que destaca por encima del centro de la cruz griega que forma la planta del monasterio. La fachada de poniente aún visible, ha quedado muy ampliada y la puerta fué substituida por una gótica en el año 1453. El claustro, con sus capiteles decorados con elementos vegetales, es del siglo XIII. En la cripta que había debajo del altar, un sarcófago gótico elaborado en el año 1345 guardaba los restos del mártir San Daniel, traido desde Arles de Provenza. Actualmente este sepulcro está colocado al fondo del crucero. En el siglo XVIII se rehizo el ábside principal.

Al lado de la iglesia, hay los edificios necesarios para la vida comunitaria. En 1206 ya existía la casa de la enfermería, con bodega propia; en 1277 se estaba reconstruyendo la cubierta del dormitorio de las monjas; en 1322 había un porche y una sala común para las monjas, conjuntamente con la casa del clérigo del monasterio; en 1443 se edificó un nuevo dormitorio que comunicaba con las galerías superiores del claustro y con una escalera que bajaba al nivel de la iglesia. El edificio de la iglesia de San Daniel fué restaurado en el año 1960 con la supresión de los altares laterales del templo.



Traducción del texto de Elvis Mallorquí, extraído del cartel indicador del monasterio.



El monasterio en su entorn.




Vista exterior del monasterio.




Vista exterior del monasterio.
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