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Los orígenes. Siguiendo la tradición, parece que existía un martyrium en este lugar a partir del siglo IV, después del martirio de San Félix, que se convetiría en un importante centro de culto y peregrinación entre los siglos V-VII. La existencia de un cementerio en la zona quedaria probada por los sarcófagos del presbiterio de la iglesia, las tumbas de inhumación encontradas en el área y un posible columbarium del siglo III. Según M.A. Chamorro Pronto la tumba del mártir Félix se convertiría en "martyrium" e iglesia martirial [...] que se habría monumentalizado con la aparición de la "memoria" alrededor de la cual se encontraría el cementerio cristiano. Esta edificación inicial evolucionaría en el siglo VII, en época visigótica, para convertirse en una basílica dedicada al mártir, basílica probablemente de tres naves de dimensiones reducidas; Julián de Toledo, en su Historia Excellentissimi Wambae regis, explica como el rey Recaredo, a finales del siglo VI, había ofrendado una corona de oro a la tumba de San Félix que había en la ciudad de Girona (1). El obispo e historiador Gregorio de Tours (538-594), en su obra De Gloria Martyrum da a entrever su conocimiento de la existencia de este templo. Según el testimonio de Ildefonso de Toledo (607-667), el obispo Nonnit (621-635), en el ejercicio de su cargo, visitaba a menudo el sepulcro del santo, y del 891 se dispone de datos de una bula del papa Formoso al obispo Servusdei en la que se menciona su cocatedralidad, junto con Santa María, y por tanto la importancia que tenía el templo. La edificación románica.
De la iglesia anterior a la construída en el siglo XIV, datable a finales del siglo XI o principios del XII, de tres naves, se conservan restos en las partes bajas del templo actual. En el trabajo que ha realizado Chamorro, considera los arcos de medio punto sobre grandes pilares de piedra a la altura del triforio, una sólida estructura con gruesos de pilares de 2x2 m sobre los cuales los arcos de medio punto separan la nave central de las laterales, solidez y estructura típica del románico. A partir del triforio, en el que aparecen columnas y capiteles románicos, la iglesia se convierte en gótica con los típicos arcos de crucería, la altura de los cuales permite edificar grandes ventanales con vidrieras de colores. Por tanto, las partes bajas conservadas después del sitio de Felipe el Atrevido (1285) son románicas, y las altas, góticas. Del siglo XIII se tiene documentada la existencia de un claustro (2), y ya en el siglo XI un refectorio y dormitorio, unas casas para canónigos y un cementerio, en la actual capilla de San Narciso; en la documentación de las obras del siglo XIV se menciona la existencia de un campanario románico la ubicación del cual se desconoce, y que estaría situado en la parte norte de la iglesia. En 1230 se menciona el muro novo y se documentan las escaleras de San Félix; diversos documentos testamentarios completan estas referencias a obras sobre el templo románico (3). ![]() Sepulcro exterior de la iglesia de San Félix. Las obras del siglo XIV.
A finales del siglo XIII, en el año 1293 se previó hacer obras en la iglesia, posiblemente de reparación del edificio románico afectado por el sitio de Felipe el Atrevido. A partir de 1309 se trabaja en la construcción de la iglesia; entre 1315 y 1321 se trabaja en el ábside. Los datos de 1348 hacen referencia a la mejora de la escalinata de aceso al templo, escalinata que unía la ramba del rio Oñar con la plataforma donde se construyó el templo. Estas obras fueron encargadas al maestro Pedro de Capmagre por el señor de Escalde; a principios de 1349 también aparecen referenciados los maestros picapedreros Jaime Lempayes y Pedro Nicolás Sancho. En 1346 se seguía trabajando en la escalinata y en 1349 se empezaron las obras en el interior de la iglesia y en la lonja, a donde llegaban las piedras escuadradas y se terminaba de dar forma. En abril de 1389 se dieron por finalizadas las obras, en este período, del campanario. Las obras del siglo XV-XVII.
A finales del siglo XV se procedió a ampliar la iglesia, ampliación que consistió en la construcción de un nuevo tramo de arcos y el levantamiento de la fachada principal. Estas obras las llevó a cabo el maestro de obras Julián Julián, maestro mayor de la Seo gerundense. Finalizada la ampliación, se procedió a acabar el campanario (4). La forma actual de éste, con la aguja truncada, parece que fué debida a la caida de un rayo, aún cuando ho hay coincidencia entre las diversas fuentes que hablan de ello: José Mercader habla de la caida de rayo el 9 de enero de 1581, Jaime Marqués el 9 de enero de 1678, Joaquín Fábregas el 9 de enero de 1651 y las actas capitulares de la Catedral mencionan la fecha del 9 de enero de 1581. En cambio, Francisco Llorenç y Chamorro ("Els campanars gòtics a les comarques gironines", Diputación de Girona) dicen que por el estudio exhaustivo que se ha realizado de este campanario, según nuestro punto de vista, fué acabado com está ahora. Lo dejaron así porqué no sabían como acabarlo a causa de las irregularidades de la base de la aguja o por falta de recursos económicos para financiar la obra. Finalitzado el campanario, en el siglo XVII -1605- se inició la construcción de la fachada barroca siguiendo el modelo de la catedral y de la iglesia de San Martín Sacosta (obra del mismo maestro que la de San Félix), obra que finalizaría el 29 de abril de 1629, según el diseño del maestro Lázaro Cisterna, picapedrero del barrio de Pedret. En el siglo XVIII se inició la construcción de la capilla de San Narciso, el promotor de la cual fué el obispo Tomás de Lorenzana (1775-1796). El 14 de abril de 1782 se colocó la primera piedra, en la zona que había ocupado el claustro gótico desmontado en 1374. La construcción finalizó el 29 de septiembre de 1790. Notas Bibliografía: |
![]() ![]() ![]() Campanario de la iglesia de San Félix. |
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