Real Decreto de 3 de Enero de 1810.

"El Rey nuestro Sr. y en su Real nombre la Junta suprema gubernativa del reyno, considerando que la resistencia sin exemplo que ha hecho á los franceses la plaza de Gerona, la constituye en el caso prevenido por el artículo 12 del decreto expedido con fecha de 9 de marzo próximo pasado en honor de la ilustre Zaragoza, declara: que Gerona, sus habitantes y guarnición sean tenidos por beneméritos de la patria en grado eminente y heroico. -- Qué á su digno comandante D. Mariano Alvarez, si está vivo, se le dé aquella recompensa á qué se ha hecho acreedor por sus sobresalientes servicios, y si, como es de temer de las notícias que hasta ahora se tienen, es muerto, se tributen á su memoria, y se dén á su família los honores y premios debidos á su invicta constancia, y á su ardiente patriotismo. -- Que se conceda un grado á todos los oficiales que se han hallado en el sitio, y á los soldados se les considere con la graduación de sargentos. -- Que todos los defensores de Gerona, sus vecinos y sucesores gozen de la nobleza personal. -- Que á las viudas y huérfanos de los que hubiesen perecido en la defensa, se les conceda por el estado una pensión proporcionada á sus circunstancias. -- Que el haberse hallado dentro de la plaza durante el sitio, sea un mérito para ser atendido en las pretensiones. -- Que Gerona sea libre de todas contribuciones por diez años, contados desde el día en qué se haga la paz. -- Que desde aquella época se empiecen á reedificar sus edificios públicos con toda magnificencia á costa del estado. -- Que en su plaza se erija un monumento para memoria perpetua del valor de sus habitantes y de su gloriosa defensa. -- Que en todas las capitales del reyno se ponga desde ahora una inscripción que contenga las circunstancias mas heroicas de este famoso sitio. -- Que se acuñe una medalla en su honor como testimonio de gratitud nacional por tan eminente servicio.

"Mas considerando S.M. que estas gracias, honores y distinciones, que ya de toda justicia corresponden á Gerona, no es suficiente galardón de su mérito sobresaliente, ni corresponde á la gloria con que su valerosa constancia ha esparcido en la nación, ha decretado ademas, que luego que se reuna la representación del pueblo español en las próximas córtes, se presente á aquel augusto congreso una exposición fiel del principio y progresos de este memorable sitio, y que las mismas córtes, designando con la solemnidad que les corresponde la digna y extraordinaria recompensa que debe darse á aquella insigne ciudad, sean las que pongan la corona cívica sobre las sienes de Gerona. -- Tendréislo entendido y dispondréis lo conveniente á su cumplimiento. -- El arzobispo de Laodicea, presidente. -- Real Alcázar de Sevilla 3 de enero de 1810. -- A. D. Pedro Rivero".

Real Decreto de 14 de Setiembre de 1810.

"El Rey nuestro Señor D. FERNANDO VII, y en su real Nombre el Consejo de Regencia de España é Indias, deseando manifestar á la Nación entera el singular aprecio con que ha mirado la bizarria, distinguido valor, y patriótica constancia de los defensores de la Inmortal Gerona, se ha servido S.M. conceder á todos los Individuos que se hallaron en el memorable sitio de aquella plaza, y contribuyeron á su gloriosa defensa el uso de una Cruz del tamaño y figura de la de Malta, con los brazos ó aspas de color de fuego, cuatro castillos en los intervalos, un óbalo blanco en el centro con la efigie de S. Narciso, Patron de Gerona, y una orla de oro en su alrededor con la inscripción Sitio de Gerona 1809. Dicha Cruz rematará ó se asegurará á una corona de ojas de encina con bellotas de oro, pendiente de una de aguas del propio color fuego y al reverso se pondrá también la inscripción: La Patria al valor y constancia. Lo que comunico á V.E. de Real órden para su inteligencia y cumplimiento en la parte que le toca, y para que la haga saber á la órden general del ejército de su cargo. Dios guarde á V.E. muchos años. Cádiz 14 de Septiembre de 1810. -- Bardaxi. -- Excmo. Sr. D. Enrique O-Donell".



Medalles commemoratives dels setges. Fotografia d'autor desconegut, 1860-1895. Ajuntament de Girona.

Real Decreto de 7 de Enero de 1812.

"Las Córtes generales y extraordinarias, constituïdas en la imperiosa necesidad de eternizar por su parte la inmortal defensa de Gerona, gloriosa para siempre por el heróico valor y magnánima constancia con que su bizarro gobernador D. Mariano Alvarez, su esforzada guarnición y fidelísimo vecindario la sostuvieron en el año 1809 contra las numerosas huestes del usurpador Napoleon por espacio de siete meses de asedio, de hambre y de toda clase de horrores, y debiendodar al citado Alvarez y á tantos héroes animados por su ejemplo el justo tributo de la gratitud de la nación, á quien las Córtes represnetan, decretan:

"Primero, el nombre del gobernador de Gerona D. Mariano Alvarez será inscripto con letras de oro en una lápida, que se colocará en la sala de sesiones de S.M.

"Segundo, cuando las circunstancias de la nación lo permitan, se erigirá en la plaza principal de Gerona, un monumento para memoria de su defensa extraordinariamente distinguida y heroica, grabándose en él el nombre de su bizarro gobernador.

"Lo tendrá entendido el Consejo de Regencia y dispondrá lo necesario á su cumplimiento en la parte que le toca, mandándolo imprimir, publicar y circular.

"Dado en Cádiz á 7 de Enero de 1812. -- Manuel de Villafañe, presidente. -- José Maria Calatrava, diputado secretario. -- José Antonio Sombiela, diputado secretario. -- Al Consejo de Regencia".

Hemos terminado nuestra misión. No queremos despedirnos de nuestros lectores sin exponer algunas sencillas consideraciones que se nos ocurren antes de dejar la pluma.

Gerona, despreciada como plaza fuerte por los ingenieros militares franceses, se levantó á favor de la independencia patria, cuando el enemigo tenía ocupadas las plazas de primer orden de Barcelona y Figueras, en medio de la cuales se hallaba situada. Apesar de carecer de guarnición y de recursos, la incansable junta desde el primer momento elejida, supo encontrar gente y caudales para organizar la defensa de la ciudad, y la guerra en todos los ámbitos de los corregimientos de Gerona y Figueras.

Aquellos atrevidos somatenes, que tanta gloria adquirieron al principio de la guerra de la indepdencia en nuestra provincia, los tercios de migueletes de Gerona y Figueras, las defensas tenaces de Hostalrich y Rosas, los cuerpos de los célebres guerrilleros Milans, Clarós y Rovira, todo fue organizado y sostenido por la junta de Gerona.

Dos veces intentaron los aguerridos ejércitos de Napoleón sofocar el movimiento patriótico de nuestra ciudad y en ambas fueron vencidos y humillados al pié de nuestros muros. Poco les importó á nuestros abuelos que el ejército español fuese varias veces derrotado en las batallas campales que se dieron: ellos sin amedrentarse, continuaron organizando y sosteniendo la lucha, apesar de hallarse en un rincón de la península y muchas veces incomunicados con el ejército y con el gobierno de la nación; ofreciendo al fin la admiración del mundo entero, el sacrificio inmenso del memorable sitio de 1809.

La defensa de Gerona contribuyó estraordinariamente á dar fé en la victoria que al final se alcanzó como término de la guerra de la independencia. Gerona ocupó de tal modo la atención de los franceses en marzo de 1809, que apesar de haber Saint-Cyr batido al ejército español en Llinás, Molins de Rey y Valls, tuvo que retroceder para formalizar el sitio, abandonando bien á su pesar el fruto de aquellas victorias que tan funestas habían sido para Cataluña. Saint-Cyr con su ejército de veinte mil hombres, reforzado con la división italiana de Lechi y la wesfaliana de Morio, sumando más de treinta mil hombres, á no haber sido la obstinada defensa de Gerona, hubiera dominado fácilmente el Principado en aquellos momentos en que el ejército catalán diezmado por la epidemia y las derrotas sufridas, exhausto de caudales, y hasta sin vestuario y sin armamento, solo podía oponer una débil resistencia.

Mientras duraba el sitio de Gerona, estalló la guerra entre Francia y Austria. Esta nación fuerte y poderosa, sufrió la derrota de sus ejércitos, perdió gran numero de fortalezas consideradas como las más inexpugnables de Europa y al fin hubo de rendirse á Napoleón: y entretanto Gerona continuaba ella sola defendiéndose, y continuó resistiendo por mucho tiempeo más, las embestidas del vencedor de Austria.

El enemigo hubo de ir tomando, uno á uno, los fuertes exteriores, abrió cuatro estensas brechas en la ciudad, las asaltó con furor, empleó todos los recursos del arte y de su poderío, y al último hubo de convencerse de que´á viva fuerza no había de entrar en ella, y convirió el sitio en bloqueo, dejó que el hambre y las enfermedades, acabaran con aquellos soldados, migueletes y paisanos á quienes no había logrado vencer.

Hasta del bloqueo llegó á cansarse el sitiador, tan largo é interminable se iba haciendo. Cuando conceptuó á los sitiados sin fuerza y sin vigor por falta de alimentos y por sobra de enfermedades, redobló con furor sus ataques. Aun entonces se resitieron. Aquellos héroes, honor del nombre español, al sonido de la campana y al redoble del tambor, salieron de las ruinas de los templos y de los insanos subterráneos, y aunque escuálidos, macilentos y descarnados, empuñaron las armas y corrieron nuevamente á las brechas, y sin mas fortaleza que la fiebre y la desesperación, arrancaron á los vencedores de la Europa, los laureles que llevaban.

Gerona cayó cuando las enfermedades hubieron aniquilado sus defensores, cuando las ruinas de los edificios públicos y particulares llenaban su suelo, regado con sangre generosa, cuando el hambre hizo caer como un cuerpo muerto á los que habitaban aquel recinto de miseria, y cuando la poderosa artillería enemiga hubo demolido y dominado las defensas de segunda y tercera línea de aquellas cuatro grandes brechas, por una de las cuales podía entrar un batallón de frente, sin perder su formación.

Gerona abandonada á su suerte durante el sitio y después de la capitulación, quedó en la ruina y en la miseria.

Los nobles, los propietarios acomodados, los comerciantes é industriales que contaban con recursos de alguna importancia, se trasladaron á Barcelona, donde definitivamente fijaron su residencia. A tal estremo llegó la despoblación, que en 17 de mayo de 1815 Gerona solo tenía 4.551 habitantes.

La junta del reino primero y después las córtes de Cádiz mandaron que se erijiese en la plaza principal de Gerona un monumento, para memoria de su defensa extraordinariamente distinguida y heróica: y semejante monumento no lo ha erijido aun el Estado, cuando tantos otros se prodigan por sucesos relativamente insignificantes, en poblaciones que durante la guerra de la independencia aumentaron en riqueza y disfrutaron una paz quieta y tranquila.

La propia junta suprema ordenó que se reedificasen los edificios públicos con toda magnificencia á costa del Estado: y los edificios públicos de Gerona, arruinados, en ruinas quedaron. La promesa de quedar los gerundenses libres de tributo por diez años, quedó escrita en los reales decretos, sin llevarse á ejecución.

El grande sacrificio de Gerona por la independencia patria no ha sido aún premiado.

FIN


Bibliografia.

Extret de "Reseña histórica de los Sitios de Gerona en 1808 y 1809". Emilio Grahit y Papéll, Imprenta y libreria de Paciano Torres, Gerona. 1894.


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Anvers de la creu atorgada als defensors de Girona.


Revers de la creu atorgada als defensors de Girona.


El darrer superivent dels setges de Girona, fotografiat per Unal el 1878. Ajuntament de Girona.


Detall de baioneta francesa 1808-1809. Col·lecció particular, Girona.


Charles Pierre François Augereau (1757-1816). Mariscal de l'Imperi i Duc de Castiglione. Wikipèdia.


Laurent Gouvión Saint-Cyr. (Wikipèdia).


Pany d'un fusell del regiment d'Ultònia. Museu d'Història de la Ciutat


Canó d'època napolèonica als Jardins de Pedret.